ahijada

Traducciones

ahijada

figlioccia

ahijada

kmotřenka

ahijada

guddatter

ahijada

kummityttö

ahijada

filleule

ahijada

kumče

ahijada

名付け娘

ahijada

대녀

ahijada

guddatter

ahijada

afilhada

ahijada

guddotter

ahijada

ลูกสาวอุปถัมภ์

ahijada

con gái đỡ đầu

ahijada

教女
Ejemplos ?
Su hijastra, la hija natural de Sally Adams, de nombre Nicolette Sheridan (nacida en 1963) es también una actriz, y su ahijada fue nada menos que Jennifer Aniston, una actriz de fama en la serie de comedia, Friends.
Los personajes que ingresaron a la trama fueron: Milagros (Mariel Ocampo), una chica modelo que alquilo uno de los cuartos que Eva alquilaba. Daniela Esparza (Natalia Guerrero), la ahijada de Eva que va a vivir con ella.
Jasmine tuvo un aborto involuntario durante el embarazo y no tienen hijos. Sin embargo, Chow Yun-Fat tiene una ahijada, Celine Ng.
Consideraba que la sociedad aún no está preparada para hablar sobre «el tema homosexual» y que prefiere la integración antes que los guetos. El 13 de agosto de 2012, Sandra donó un riñón a su ahijada de bautismo, Sonsoles Rey Obligado.
En marzo de 2009, Nigel Glendinning y Jesusa Vega firmaron un artículo en la revista científica Goya titulado «¿Un fracasado intento de descatalogar El coloso por el Museo del Prado?» donde cuestionan la metodología y los argumentos del informe de Manuela Mena, y concluyen: Desde 2001 Juliet Bareau-Wilson y Manuela Mena habían puesto en duda la autoría de Goya, postulando que El coloso había sido ejecutado por el hijo del pintor, Javier Goya, al tiempo que atribuían La lechera de Burdeos a la ahijada del pintor, Rosarito Weiss.
Ma Monserrate legó a su principal ahijada Fermina Gómez (Òòşà'biyi - Oshá'bí, procreada por la deidad), dos de las principales divinidades del panteón afrocubano: Odúa & Olókun.
Demasiado espigada ya para habércelas con muñecas de trapo o de cartón, se le iban las horas en juegos con su ahijada, muñequita de carne y hueso.
Si sólo le hubiese tratado él, ya estaría muerto, y no que ahora me va a fastidiar.» Ella, doña Sinfo, tiene, además de los hijos del primer marido, una hija del segundo, del carabinero, y a poco de haberse casado le decía don Eloíno: « Ven, ven acá; ven, ven que te dé un beso, que ya soy tu padre, eres hija mía...» «Hija, no –decía la madre, ¡ahijada!» «¡Hijastra, señora, hijastra!
-Y nunca tuvimos la menor discusión, excepto cuando le parecía que mis treses y mis cincos se confundían o que alargaba demasiado el rabo de los sietes y los nueves -terminó mi madre en una nueva explosión de llanto. -Se pondrá usted enferma -dijo miss Betsey-, lo que no será muy beneficioso para usted ni para mi ahijada.
Acudió la madrina, y el marido, a quien se le hacía muy duro no dar un mordisco al pan de la boda, la expuso su cuita, imaginándose encontrar en la abadesa persona que abogase enérgicamente en su favor. Pero la madrina, aunque monja era mujer, y como tal comprendía todo lo que de altivo y digno había en la conducta de su ahijada.
Blanquita misma llegó a sentirlo. Un domingo, después de misa de ocho, se hallaban en el corredor, Ester, los padrinos y la ahijada.
Él no quería para su futura ahijada un hombre de poco más o menos, sino el mozo más gallardo que hubiera en Lima en disponibilidad para marido.