Ejemplos ?
40 y porque yo no estuviese sola en la corte sin él, o porque a su amor crüel de algún alivio le fuese—, dispuso él que venga aquí a vivir yo, que al instante di cuenta a don Juan, que amante vino a Toledo tras mí; fineza a que agradecida toda el alma estar debiera, ........
Tacón anuncia la llegada de don Juan. Doña Ana agradecida le da una joya a Tacón como premio (la joya le había sido dada a la dama por el padre de doña Beatriz).
En fin, para no cansarte, el acaso de la selva pasó en la corte a cuidado, pues su atención, su asistencia, como en mi agradecimiento las alentaba, fue fuerza, a pesar de mis rigores, que mis rigores cedieran; que desprecia tibia quien agradecida desprecia.
Padres-Madres de mi cosmos trascendente, por ustedes ofrezco mis votos de ternura; hijos iluminados del Teotl tlatoanis del conocimiento que me prodigaron la sabia palabra coronada en sus desvelos, diáfana en mi mente agradecida; regocijo del encuentro bendecido.
---- La pereza se contenta con ser agradecida; si cada quien pusiera su parte en la conquista de la libertad general, nadie tendría la vergüenza de agradecer.
Durante dos meses, Blanca pareció responder a sus caricias. Llamábale mí salvador, mí negro guapo, y le estaba agradecida por haberla librado de la indiada.
Porque voy por la vida disfrazado de beligerante, puedo hablar de la soledad sin empacho e incluso con cierta agradecida y dolorosa ilusión.
Pasaba aquella ráfaga, que daba a Juana más pena que alegría, y todo volvía a su estado; la González seguía siendo una discreta actriz de las más modestas, excelente amiga, nada envidiosa, servicial, agradecida, pero casi, casi imposibilitada para medrar y llamar la atención de veras.
Antes que la pena de contar su desgracia a los suyos sintió la ternura infinita de la piedad cierta, segura, tranquila, sosegada, agradecida.
Cuando al otro día fue la señá Nicolasa a ver al tío Blas para ajustar cuentas con él y pagarle, se entabló entre ellos el siguiente diálogo: -Estoy muy agradecida, tío Blas.
Me ha cuidado mucho y no me ha perdido el respeto. Estoy muy agradecida. Lejos de mostrarse el tío Blas satisfecho de lo que la viuda le decía, la miró fosco y enojado y le dijo: -Pues yo, señá Nicolasa, no estoy agradecido ni mucho menos.
Queriendo favorecerlos rogó al anciano que entrase a su servicio, y se llevó a Luisa consigo para que hiciese las cuentas, porque su abuelo como era ciego no podía escribir. Agradecida la niña al tahonero, le regaló muchas prendas de vestir para su niña.