agarro

agarro

 
m. Acción de agarrar.
Traducciones

agarro

SMgrasp, hold, clutch
Ejemplos ?
No obstante, en las primeras temporadas, Josefa solo decía Agarro mi maleta, cargo a mi china, cojo la flota y arranco para mi pueblo.
Frases como "el que no tranza no avanza", "Dios, no te pido que me des sino que me pongas donde hay, yo sólito agarro." y otras son iconos que reflejan cuan arraigada esta la cultura de la corrupción en México.
Aposentos Tuta, mi pueblo - Esto lo decía Josefa para referirse a su pueblo natal. Agarro mi maleta, cargo a mi china, cojo la flota y arranco para Aposentos Tuta, mi pueblo - Frase de Josefa cuando estaba a punto de renunciar.
En el año 2000, después la muerte de un niño en un accidente de tránsito, Alfredo Abrazián dijo en su emisora que «si fuera el padre del pibe fallecido, agarro un revólver y le pegó un tiro en la cabeza al intendente».
Hasta 1975 la facción radical se había dividido y llegó a tal punto bajo desaprobación de Mao él mismo, él que solo les mantuvo para impedir un agarro de poder por Zhou Enlai mientras su enfermedad.
El decidió ocultarse junto al reloj en la sala de la chimenea. En algún momento mientras esperaba, Brazos Largos lo agarro, y lo arrastro hacia el reloj y al mundo de los espíritus.
Ella se escondió de Mikoto, "El Demonio", en la sala de muñecas. Mientras que ella estaba esperando para ser encontrada, Brazos Largos la agarro y la tiro contra la pared.
Es que se ejerce la absoluta libertad de escribir, consignada en la Constitución que su majestad ha jurado. -Pues entonces, a ella me agarro, y voy a responder en otro periódico a esas atrocidades.
Conque, va sabe, temprano, mañana al venir el día, me cuelo en la imprentería de Hernández el Valenciano, y me agarro mano a mano a cimarroniar con él: y en cuanto acabe el papel dándomelo, de ahi mesmito, me guasquiaré, patroncito, a su casa de tropel.
Como suele suceder en tales casos, al ver a los incorrectos, unos se encerraron en casa, diciendo: «A lo que tengo me agarro», y se encasquetaron la góndola; otros se agregaron a los grupos liberales, y los más se agazaparon en espera del triunfo para irse con él.
—¡No he visto sordera como la tuya; cada vez que te llamo, casi echo abajo la casa a gritos! ¡Un día agarro el picafuego de la chimenea y te agujereo esas orejas de paila que tienes!
Claro. Él es rico y yo no tengo un real... Pero el día menos pensado, si lo agarro a tiro... -¡Severo! Ya te he dicho que si llegás a tocarle un pelo de la ropa se acabó todo entre nosotros.