Ejemplos ?
En cuanto a lo moral, peor dotada Ismena que en su persona, unía al alma fría y serena de su padre el genio altivo y dominador que había heredado de su madre, exaltado todo por el orgullo de la niña mimada, rica, hermosa y adulada.
La huérfana tenía su médico ordinario de cabecera, su gran limosnero, su chambelán, su primera dama de compañía, su primer ministro, su canciller, y si hubiera deseado un caudatario, se lo hubieran proporcionado. Eugenia no sólo era una reina, sino que era la más adulada de todas las reinas.
LXII Ingenioso polvorista luego luminosos milagros hizo, en cuanto, purpúreos ojos dando al aire ciego, mudas lenguas en fuego llovió tanto, que, adulada la noche de este fuego, no echó menos las joyas de su manto, que en la fiesta hicieron subsecuente la gala más lucida más luciente.
La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos, se habló del «Siglo de Leguía», del «Gigante del Pacífico», del «Júpiter Presidente», del «Wiracocha», y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro, Bonaparte, etc.
La figura del presidente fue adulada hasta límites extremos: el parlamento le otorgó el título de «Prócer de la República» (1928); su gabinete ministerial le regaló un retrato suyo al óleo: «No hemos encontrado nada digno de ofreceros: sólo vuestra propia efigie», explicó el ministro Pedro José Rada y Gamio; se le hizo miembro de la Real Academia de la Lengua y doctor honoris causa de la facultad de Ciencias de la Universidad de San Marcos, sin haber estudiado en universidad alguna; se habló del «Siglo de Leguía», del «Gigante del Pacífico», del «Júpiter Presidente», del «Wiracocha», y se le comparó hiperbólicamente con personajes como Bolívar, Julio César, Alejandro Magno, Napoleón Bonaparte, etc.
Por alguna razón desconocida le siente terror al doctor Akari.:Seiyū: Aya Endō Una chica hermosa que es la estrella del espectáculo inaugural acrobático Circus. Tiene una personalidad seria y dedicada, es adulada tanto por hombres como por mujeres debido a su innegable belleza.
Esa misma noche, Jane ve a un joven que la graba con su cámara de video a través de la ventana de su habitación. Jane, que no está acostumbrada a recibir atención de este tipo, se siente adulada.
(...) Algo y alguien tiene mucha o toda la culpa de nuestra gran derrota, pero aquí echo un nudo a la lengua para desatarlo algún día, si Dios, en quien sólo confiamos, tiene decretado que volvamos al seno de una patria, tan abandonada hoy que es débil como adulada y temida fue ayer por esas grandes potencias que permiten que en el antepenúltimo año del siglo diez y nueve se perpetre tan alevoso crimen».