Ejemplos ?
Mirando a través de los cristales vimos árboles plantados en el centro de una acogedora habitación, adornados con los objetos más preciosos: manzanas doradas, pastelillos, juguetes y centenares de velitas.
El sol se había puesto entre celajes, horribles nubarrones en forma de grandes montañas, de magníficos volcanes despidiendo a chorros su abrasadora lava, de góticos castillos de una antigua y exquisita arquitectura, de palacios encantados formados de granitos y adornados de topacios, rubíes, y esmeraldas, bordados todos sus contornos con dorados filetes, y reflejando resplandecientes fuegos, efecto sorprendente, producido también por los relámpagos que de vez en cuando iluminaban el lejano horizonte, que se perdía en la inmensidad de la tierra.
Le daban regalos especiales: mantas de algodón preciosamente bordadas donde se veían flores, mariposas y pajarillos; penachos de finísimas plumas de quetzal y guacamayo; collares y aretes de perlas; brazaletes de oro adornados con jade.
Y vestidos de blanco y adornados con brillantes penachos de floridos plumajes, adoraban a la naturaleza toda, nuestra reverenda madrecita, águila y serpiente a la vez, sol y tierra, TONANTZIN-NONANTZIN.
Hicieron en seguida maniquíes semejantes a hombres; esto fue por ellos; después los alinearon allí, en las fortificaciones; de igual modo estaban allí sus escudos, estaban allí sus flechas, ron los cuales se les adornó; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos; se les pusieron a aquellos simples maniquíes, a aquellos simples construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se habían ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniquíes fueron adornados por .
Que aprendan lo que deben hacer cuando sean hombres y no lo que deben olvidar. Nuestros jardines están adornados con estatuas y nuestras galerías con cuadros.
El gran chantre y los dignatarios del cabildo, adornados con las brillantes insignias de sus vanidades eclesiásticas, iban y venían en el seno de las nubes formadas por el incienso, semejantes a los astros que ruedan en el firmamento.
Anduvo por mil y mil calles de Persepolis; vió otros templos mas bien adornados, adonde concurria gente mas culta, y donde se oía una harmónica música; reparó en fuentes públicas, que aunque defectuosas hacian maravilloso efecto; vió frescas y amenas calles de árboles, jardines donde se respiraban los mas exquisitos olores, y se vían reunidas plantas de los mas remotos pueblos.
Y la casa de los hindús de antes era como las pagodas de Lahore o las de Cachemira, con los techos y balcones muy adornados y con muchas vueltas, y a la entrada la escalinata sin baranda.
La mesa servida, dos calientaplatos de plata, el pomo de cristal de las puertas, el suelo y los muebles, todo relucía con una limpieza meticulosa, inglesa; los cristales estaban adornados en cada esquina con vidrios de color.
Con sus vaporosos vestidos blancos adornados con lazos, unos azules, otros color de rosa, ligeras, risueñas y juguetonas, semejaban en efecto a esas aladas flores del espacio.
Para que nada faltase, había teatros con decoraciones de palacios y jardines, y cómicos en actitud de soltar el latiguillo; había sacerdotes con sábana blanca y sombreros deformes, bueyes de la ganadería de Apis, pitos adornados con flores del Loto, sacerdotisas en paños menores, y militares guapísimos con armaduras, capacetes, cruces y calvarios, y cuantos chirimbolos ofensivos y defensivos ha inventado para recreo de grandes, medianos y pequeños, el arte militar de todos los siglos.