Ejemplos ?
Celadón, hijo de un magistrado de Nancy. Tiene catorce años. Adonis, hijo de un presidente de la Cámara de París, quince años, destinado a Curval.
El día 30, para la fiesta de la treceava semana, el duque se casará con Hércules como marido y con Céfiro como mujer, y el matrimonio se efectuará, así como los tres otros siguientes, delante de todo el mundo. El 6 de febrero, para la fiesta de la catorceava semana, Curval se casará con Brise-Cul como marido y con Adonis como mujer.
Siempre afanado en los deportes; ya en las carreras de autos; ya en el americano; ya en el tenis. Goza mostrado su vigoroso esplendor físico... Sus conquistas amorosas por su aspecto de Adonis... y su semivalentía...
El cuerpo gallardo, la cara simpática, morena y expresiva, sin hacer del visitante un Adonis, le incluían entre los tipos que atraen a primera vista y explican cualquier desvarío amoroso.
Las manos, pues, cuyos dedos desta vida fueron dioses, restituyen a Medoro salud nueva, fuerzas dobles, y le entregan, cuando menos, su beldad y un reino en dote, segunda envidia de Marte, primera dicha de Adonis.
Púsose borceguíes y zapatos, de dos dediles de segar abiertos, que con pena calzó, por estar tuertos; una cuchara de plata por espada; la capa, colorada, a la francesa, de una calza vieja, tan igual, tan lucida y tan pareja, que no será lisonja decir que Adonis en limpieza y gala, aunque perdone Venus, no le iguala; por gorra de Milán, media toronja, con un penacho rojo, verde y bayo, de un muerto por sus uñas papagayo, que diciendo: «¿ Quién pasa?» cierto día, pensó que el Rey venía, y era Marramaquiz, que andaba a caza, y halló para romper la jaula traza; Por cuera, dos mitades que de un guante le ataron por detrás y por delante, y un puño de una niña por valona.
A Curval se le empalmó mucho, se había enardecido asombrosamente por la mañana con Adonis, en la visita de los muchachos, y creyóse que eyacularía al ver las cosas que hacían Thérése y los jodedores, pero se contuvo.
Diríase que el orgullo sufre por el hecho de dejarse ver por una mujer en semejante estado de debilidad y que la repugnancia nace de la mortificación que entonces se experimenta. —No —dijo Curval, a quien Adonis, arrodillado, meneaba la verga, y que dejaba pasear sus manos sobre el cuerpo de Zelmira—.
Pero como quería reservarse abandonó el lugar, desayunaron y se estableció aquella mañana que los cuatro jóvenes amantes de los señores, a saber, Céfiro, favorito del duque, Adonis, el amado de Curval, Jacinto, amigo de Durcet, y Celadón, querido del obispo, serían desde entonces admitidos en todas las comidas al lado de sus amantes, en cuyas habitaciones dormirían regularmente todas las noches, favor que compartirían con las esposas y los jodedores, con lo cual se ahorró una ceremonia que era costumbre celebrar por la mañana y que consistía en que los cuatro jodedores que no se habían acostado llevasen cuatro jóvenes.
Quiso que el pequeño Adonis menease la verga de Bande-au-Ciel y le hizo tragar el semen, y poco satisfecho de esta última infamia, que se ejecutó inmediatamente, se levantó y dijo que su imaginación le sugería cosas más deliciosas que todo aquello y, sin más explicaciones, arrastró consigo a la Fanchón, Adonis y Hércules, se encerró en el camerín del fondo y no volvió a aparecer hasta la hora de las orgías, pero en un estado tan brillante que estuvo todavía en situación de proceder a otros mil horrores distintos, pero que en el orden esencial que nos hemos propuesto no nos permite aún pintarlos a nuestros lectores.
Le obedezco y cumplo a la vez mis tres cometidos con tanto arte que la pequeña anchoa descarga pronto todo su furor en mi boca, y trago la eyaculación mientras mi adonis hace otro tanto con mi orina, y todo eso sin dejar de respirar los pedos con que no dejo de perfumarlo.
Aquel día se celebra la fiesta de la décimo cuarta semana y Curval, como mujer, se casa con Brise-Cul, como marido, y en calidad de hombre con Adonis, como mujer; este niño no es desvirgado hasta aquel día, ante todo el mundo, mientras Brise-Cul jode a Curval.