Ejemplos ?
Lo encontraba encantador; no podía dejar de pensar en él; recordó actitudes suyas en otros días, frases que le había dicho, el tono de su voz, toda su persona; y se repetía, adelantando sus labios como para besar: ¡Sí, encantador!, ¡encantador!...
En los pueblos de Europa es donde se ven más claras las tres edades, y mejor mientras más al Norte, porque allí los hombres vivieron solos, cada uno en su pueblo, por siglos de siglos, y como empezaron a vivir por el mismo tiempo, se nota que aunque no se conocían unos a otros, iban adelantando del mismo modo.
Encontró en la plaza a Lestiboudis que volvía de la iglesia, pues, para no perder el tiempo, prefería interrumpir su tarea, después continuarla, de modo que tocaba al Ángelus cuando le convenía. Además, adelantando el toque, recordaba a los chiquillos la hora del catecismo.
Que me debe -repitió mister Creakle adelantando la cabeza y retirándola enseguida-, a mí, que soy el director de este establecimiento, del que usted no es más que un empleado.
Un público numeroso estaba allí antes de que yo llegara, todos corriendo en la misma dirección a la playa. Corrí yo también, adelantando a muchos, y pronto llegué frente al mar enfurecido.
decía ella con pequeñas risas sonoras, mientras que los besos se multiplicaban. Entonces, adelantando la cabeza por encima de su hombro, él pareció buscar el consentimiento de sus ojos.
e ha dicho, y se cree generalmente en los países más adelantados, que la civilización extremada no es favorable a las artes, y que conforme van adelantando los pueblos modernos en intereses positivos, van desapareciendo los grandes artistas.
Las advertencias referidas, de las cuales me parece no debe ningun navegante despreciar lo mas leve, las sujeto como debo à la correccion de mejor juicio, y á la enmienda de lo que en lo sucesivo vaya adelantando la experiencia...
Parecióme sentir en la medula el frío del acero: Tuve horror a morir apuñalado, y de pronto me sentí fuerte y valeroso. Con ligero estremecimiento en la voz, grité al truhán adelantando un paso, apercibido a resistirle: -¡Andando o te dejo seco!
13 Y el varón se engrandeció, y fué adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy poderoso: 14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los Filisteos le tuvieron envidia.
Sentían en la piel que cubre la rótula como la impresión de rabiosa quemadura, y en el hueso un magullamiento cruel; pero estoicas, avanzaban sin chistar, adelantando sobre la cara el marco del pañuelo, a fin de que no las viesen apretar los dientes.
Ante todas cosas, pues, hemos de proponer cuál es la que apetecemos, después mirar por qué medios podremos llegar con mayor presteza a conseguirla, haciendo reflexión en el mismo camino, si fuere derecho, de lo que cada día nos vamos adelantando, y cuánto nos alejamos de aquello a que nos impele nuestro natural apetito.