adalid

(redireccionado de adalides)
También se encuentra en: Sinónimos.

adalid

(Del ár. ad-dalil, guía < dall, enseñar el camino.)
1. s. m. MILITAR Caudillo militar.
2. Jefe de algún partido, movimiento o escuela. líder

adalid

 
m. Caudillo de gente de guerra.
p. ext.Guía, cabeza de algún partido o escuela.
hist. adalid mayor Oficial del antiguo ejército español, equivalente al actual jefe de estado mayor.

adalid

(aða'lið)
sustantivo masculino
1. caudillo de un grupo de soldados o guerreros los adalides de la corona
2. defensor de un movimiento social, político o cultural el adalid de la lucha obrera
Sinónimos

adalid

sustantivo masculino
Traducciones

adalid

capofila

adalid

Champion

adalid

champion

adalid

campeão

adalid

بطل

adalid

mistrz

adalid

Шампион

adalid

冠军

adalid

冠軍

adalid

Champion

adalid

אלוף

adalid

チャンピオン

adalid

챔피언

adalid

SMleader, champion
Ejemplos ?
Porque las nuevas generaciones piensan en héroes o en adalides ajenos, cuando nosotros, desde los cargos públicos o de dirección social, traicionamos a los nuestros.
Entre Lavalle y Necochea existió siempre la emulación del valor, caballeresca rivalidad en la que, disputándose la primacía aquellos dos bizarros adalides, era la causa de la independencia quien obtenía la victoria.
Las adalides de las mujeres cayeron precisamente en el mismo error cometido por una amplia proporción de los primeros líderes de los trabajadores, quienes gastaron bastante aliento y desgastaron su temple denunciado a los capitalistas como los deliberados autores de todos los males del proletario.
No enajenará su conciencia libre ni su amor a la justicia; no desmayará en su tarea por continuar la obra gigantesca que viene construyéndose desde Hidalgo, y en la que han sido ejemplares adalides, entre otros, Morelos, Juárez, Madero, Zapata y Carranza.
Ahora sabrás claramente, de solo a solo, cuáles adalides pueden presentar los dánaos, aun prescindiendo de Aquileo, que destruye los escuadrones y tiene el ánimo de un león.
Y la llamada prensa independiente, con rarísimas excepciones, calla, y los adalides de la redención pacífica, silencian estos crímenes, en tanto que titulan mártires de su amor a la libertad a los oficiales reyistas que fueron destinados a Yucatán por su ambición de formar parte del futuro pretorio del Caudillo de Galeana.
Cuando llegaron al sitio donde estaba el fuerte Diomedes, domador de caballos, con los más y mejores de los adalides, que parecían carniceros leones o puercos monteses, cuya fuerza es grande, se detuvieron; y Hera, la diosa de los níveos brazos, tomando el aspecto del magnánimo Esténtor, que tenía vozarrón de bronce y gritaba tanto como cincuenta, exclamó: —¡Qué vergüenza, argivos, hombres sin dignidad, admirables sólo por la figura!
Hablar de Machala y con su nombre en la pluma, es recordar devotamente el nombre de sus héroes y adalides conductores, que no sólo nos legaron el tesoro invalorable de la emancipación redentora, sino sus lecciones que nos dieron el poderío invencible de la Cultura.
Consideraba cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban con cordura; y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados.» CIPIÓN.—Muy bien dices, Berganza; porque yo he oído decir desa bendita gente que para repúblicos del mundo no los hay tan prudentes en todo él, y para guiadores y adalides del camino del cielo, pocos les llegan.
Esta lógica siempre defendida por adalides locales de modelos que no tienen en cuenta ni las necesidades ni las realidades de los pueblos, llevó a consolidar una verdadera adicción al endeudamiento, en la que cada vez más nuestros acreedores encarecieron sus intereses, endurecieron su auditoria, su control y sus exigencias.
Castilla no es aquella tan generosa un día, cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía, ufano de su nueva fortuna y su opulencia, a regalar a Alfonso los huertos de Valencia; o que, tras la aventura que acreditó sus bríos, pedía la conquista de los inmensos ríos indianos a la corte; la madre de soldados, guerreros y adalides que han de tornar cargados de plata y oro a España, en regios galeones, para la presa, cuervos; para la lid, leones.
¿Son dos torrentes que acreció la nieve Que chocan entre sí, hierven, se agitan Y entre peñascos duros precipitan Raudal más turbulento? Confúndense las armas y adalides; Ara rompe, atropella, hiere, avanza Y describe la punta de su lanza Un círculo sangriento.