acritud


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acritud

1. s. f. Falta de dulzura en el sabor de las cosas. acrimonia
2. Actitud áspera y malhumorada al obrar y expresarse respondió a sus adversarios sin acritud. acrimonia
3. METALURGIA Estado de los metales que han perdido la posibilidad de ser convertidos en láminas y en alambre.

acritud

 
f. Acrimonia.
metal. Propiedad de un metal que se traduce en un aumento de dureza y resistencia.

acritud

(akɾi'tuð)
sustantivo femenino
1. dulzura cualidad de las cosas de sabor u olor áspero y penetrante la acritud del vinagre
2. aspereza en la forma de ser o expresarse Nos sorprendió la acritud de sus palabras.
Sinónimos

acritud

sustantivo femenino
Traducciones

acritud

acid

acritud

bitterhed

acritud

acrimony

acritud

SF = acrimonia
Ejemplos ?
Mas yo no busco calma; yo busco la amargura, la acritud y el fuego, y la soberbia dura que engendra con el odio el pálido rencor.
Había un silencio de muerte. -¡Es un juego de palabras! -tuvo que explicar el Rey con acritud. Y ahora todos rieron. -¡Que el jurado considere su veredicto!
2. Sobrevino el hijo de Hanan el judío, y, viéndolos así ocupados, les dijo con cólera y acritud: ¡En día de sábado amasáis barro!
Ustedes mismos no pueden condenar a los cormoranes humanos que apilaban estas masas de ganancias conseguidas ilegalmente, con mayor acritud que lo hacía la opinión pública de su propia época.
Extrañas influencias que dieron como resultado que al entrar por primera vez a los veintiún años, corbateado de blanco y con el busto moldeado por un frac de Poole al salón donde hice mi primera conquista aristocrática, cuatro almas: la de un artista enamorado de lo griego, y que sentía con acritud la vulgaridad de la vida moderna; la de un filósofo descreído de todo por el abuso de estudio; la de un gozador cansado de los placeres vulgares, que iba a perseguir sensaciones más profundas y más finas, y la de un analista que las discriminaba para sentirlas con más ardor, animaron mi corazón, que latía bajo la resplandeciente pechera, coquetamente abotonada con una perla negra.
-Tengo derecho a pensar, ¿no? -replicó Alicia con acritud, porque empezaba a estar harta de la Duquesa. -Exactamente el mismo derecho dijo la Duquesa- que el que tienen los cerdos a volar, y la mora...
Entonces comencé á callar y á ocultar mi mal, porque no hay que fiarse de la lengua, que sabe censurar con acritud los pensamientos de los demás hombres, pero á sí misma se atrae males sin cuento.
Habiendo dicho esto Aper con bastante acritud, como acostumbraba, y con grave rostro, empezó Materno con voz suave risueña: Heme prevenido -dijo- a acusar a los oradores no menos tiempo del que Aper ha gastado en alabarlos -pues juzgaba que de la laudatoria de ellos hiciese digresión para acusar a los poetas y echar por tierra el estudio de la poesía-; subsanó esto con cierta habilidad, permitiendo que hiciesen versos aquellos que no estuviesen en disposición de ejercitar el foro.
l gallo canta claro y no disimula lo que piensa. Dice la verdad, y la dice toda: pondera sin zalamería lo que le parece bien, y critica sin acritud lo que le parece mal.
Luego, cuando llegó al comedor, la solterona le dijo con un tono en que se mezclaban la acritud de un reproche y la alegría de encontrar en falta al huésped: -Son las cuatro y media, señor Birotteau.
Eran uno o dos viejos que compartían las pasiones y los chismorreos de sus criados; cinco o seis solteronas que se pasaban el día entero tamizando las palabras y envidiando las acciones de sus vecinos y de las personas colocadas en la sociedad por bajo o por cima de ellas; y luego, algunas mujeres de edad, exclusivamente ocupadas en destilar maledicencias, en llevar un registro exacto de todas las fortunas o en investigar los actos ajenos: pronosticaban los matrimonios y censuraban la conducta de amigos con igual acritud que la de sus enemigos.
Continúaba, eso sí, por terquedad aragonesa, más que por otra cosa, diciéndose su mortal enemigo, y hablándole con aparente acritud y a voces, como si estuviera mandando soldados; pero sus ojos la seguían y se posaban en ella con respeto, y si por acaso se encontraban con la mirada (cada vez más grave y triste desde aquel día) de la impávida y misteriosa joven, parecían inquirir afanosamente qué gravedad y tristura eran aquéllas.