Ejemplos ?
Yo lo miraba desde las ventanas del despacho de él cuando era Presidente, cuando comenzó a remodelar por afuera toda la Casa de Gobierno, y después lo seguía mirando por supuesto cuando habíamos decidido que se hiciera la obra, y cuando lo acompañé a México, me comprometí a rescatar el Siqueiros y entonces decidimos colocar el Siqueiros que hoy está aquí a nuestras espaldas, una verdadera obra de arte de un muralista como Siqueiros pero además un símbolo también de la Argentina: no fue pintado en cualquier momento, es el único mural no político de Siqueiros, fue pintado durante la década infame en nuestro país en la casa de quien era el dueño de Crítica, el diario que también, ya van a ver la historia, dominaba la comunicación de la Argentina en aquellos años.
El siempre se reía un poco de mí porque decía que yo tenía veleidades de arquitecta o de artista, pero a mí siempre me gustó y él me acompañaba también en eso como yo lo acompañé siempre en todo lo demás.
Yo misma, abandonando traidoramente a mi padre y a mi familia, te acompañé a Yolcos el del Pelión con más ligereza que prudencia, y maté a Pelias (cuando la muerte es el peor de los males), valiéndome de sus mismas hijas, y te liberté de todo temor.
¿Alguna de esas cosas que sólo usted encuentra?..., dijo para disimular la turbación en que estaba al sentirse sola conmigo después del beso delicioso cambiado en el fondo del invernáculo desierto donde me la llevé por unos segundos la noche del baile, y de los juramentos de amor con que lo acompañé.
Y sin embargo, en una tibia tarde de otoño, bajo los naranjos en fruto, a la hora del mate clásico, oí del veterano lo siguiente: «Yo señor, no acompañé a López hasta el fin.
-dijo lánguidamente al verme-. Mi madre y mis hermanas se fueron al baile y no las acompañé porque estoy demasiado fastidiada para pensar en diversiones.
Muchos de ustedes me conocen antes de ser Presidenta de la República Argentina, me conocieron como senadora, defendiendo la soberanía nacional de nuestros Hielos Continentales; me conocieron también los ex combatientes de Malvinas, cuando los acompañé en el Senado en sus luchas para lograr la ley que reconociera sus derechos...
A la mañana siguiente, siendo otra vez necesario que Edith se presentase en su puesto de servicio, la acompañé a la estación. Mientras estábamos esperando el tren, atrajo mi atención un hombre de aspecto distinguido que se apeó de un vagon de un tren que había llegado.
Una vez le tuve limpio, a pesar de sentirme muy fatigado, le acompañé a su posada, sosteniendo penosamente sus decaídos miembros.
Una noche, fue en el mes de julio, precisamente en el momento en que don Gaetano cerraba la puertecilla de la cortina metálica, doña María recordó que se había olvidado en la cocina un atado de ropa que trajera esa tarde la lavandera. Entonces dijo: —Che, Silvio, vení, vamos a traerla. Mientras don Gaetano encendía la luz, la acompañé. Recuerdo con exactitud.
JULIA ALARCON .- No, no, yo la acompañé una sola vez a mi tía este, y un poco, empezó a decirle: “pero tiene algún problema de enfermedad ...”, “no” dice mi tía, “lo único que tenía es problema de bronquios”, “ay, pobre, entonces ya debe estar, en otro lado, porque si tenía bronquio usted imagínese Señora, en esa situación ...”.
Apenas había en mi rostro el primer vello dado las honrosas señas del corazón y del seso, cuando en vez de acompañarme de los pulidos mancebos que en la juventud de Atenas eran de la gala espejos, de Hércules me acompañé; que más quiso mi ardimiento, que preceptores de galas, tener de hazañas maestros.