Ejemplos ?
Tres días demoramos en llegar a los acantilados, y cuando estábamos por salir de la floresta entre cuyos claros se distinguían los cocoteros de los arenales, ocurrió lo imprevisto.
El anciano duende de allá en Noruega, el que reside en la vieja roca de Dovre y posee cuatro palacios acantilados de feldespato y una mina de oro mucho más rica de lo que creen por ahí, viene con sus dos hijos, que viajan en busca de esposa.
Supo contar bellas historias de los altivos acantilados nórdicos y de las cataratas que se precipitan espumeantes con un estruendo comparable al del trueno y al sonido del órgano; y habló del salmón que salta avanzando a contracorriente cuando el Nöck toca su arpa de oro.
Pero la más pequeña murmuró al oído del viejo: -Esto es sólo porque sabe una canción nórdica que dice que, cuando la Tierra se hunda, los acantilados nórdicos seguirán levantados como monumentos funerarios.
En las Areas Naturales de Especial Interés y en las Areas Rurales de Interés Paisajístico las nuevas edificaciones deberán satisfacer los siguientes condicionantes: ::1. No se podrán situar sobre acantilados, rocas o prominencias del terreno.
Cuando se lo trajeron, lo bebió despacio, como hacen los catadores, chascando la lengua, y sin dejar de mirar a su alrededor, hacia los acantilados, y fijándose en la muestra que se balanceaba sobre la puerta de nuestra posada.
En noches de borrasca, cuando el viento sacudía hasta las raíces de la casa y la marejada rugía en la cala rompiendo contra los acantilados, se me aparecía con mil formas distintas y las más diabólicas expresiones.
Entonces las naves helénicas, sabiamente las rodean y embisten; se vuelcan las quillas de las naves, el mar ya no se ve, cubierto de despojos y de matanza de hom­bres; las orillas y los acantilados están llenos de cadáveres y todo lo que queda de la flota bárbara huye en desbandada a fuerza de remos, mientras que los helenos, como si se tratara de atunes o de alguna redada de peces, con trozos de remos o restos del naufragio golpean, matan.
Gallardo A., ha modelado su alma con fuertes golpes del mar de su vida, que, de cuando en cuando, agudizaron su dolor en acantilados inevitables.
Todo marchó bien al principio, mientras estuvimos al abrigo de los acantilados de la isla; pero cambió completamente en cuanto enfilamos el canal para internarnos en el golfo.
Durante el día vagabundeaba en torno a la ensenada o por los acantilados, con un catalejo de latón bajo el brazo; y la velada solía pasarla sentado en un rincón junto al fuego, bebiendo el ron más fuerte con un poco de agua.
Mientras el sol distánciase cada vez más de la cima de los acantilados, el bote se aproxima con lentitud a la playa, sacudido por el espumoso oleaje, sobre el cual los halcones del océano se deslizan silenciosos, escudriñando las profundidades.