abrigado

abrigado

s. m. Sitio resguardado del viento. abrigadero
Traducciones

abrigado

warm, covert

abrigado

coperto

abrigado

ADJ
1. (= cubierto de ropa) → wrapped up (con in) iba abrigado con una chaquetahe was wrapped up in a jacket
tengo los pies bien abrigadosmy feet are nice and warm
2. (= que abriga) [ropa] → warm
3. (= protegido) [lugar] → sheltered, protected (de from)
Ejemplos ?
No se vio jamás socorrido de pañizuelos mi catarro, que afilando el brazo por las narices, me pavonaba de romadizo, y si acaso alcanzaba algún pañizuelo, poque no le viesen, al sonarme me rebozaba, y haciendo el coco con la capa, tapando el rostro, me sonaba a escuras. En el vestir he parecido árbol, que en el verano me he abrigado y vestido y en el invierno he andado desnudo.
¿Qué cómo era mi boca? No recuerdo. Quizá semejante a la sonrisa del invierno que se fue muy abrigado en la esperanza de ser fuego. ¿Y mis palabras?
¿No sabes que sin cuento buscan en el estío mis ovejas el frío de la sierra de Cuenca, y el gobierno del abrigado Estremo en el invierno?
La posteridad, juez imparcial, señalará a cada uno su porción en común recompensa; y cualquiera que sea la mía, no me negará la justicia de haber abrigado intenciones puras, y una pasión ardiente por el bienestar, el honor y prosperidad de mi amada patria.
Se cercioró de que su marido iba bien abrigado, llevaba las pistolas en el arzón y al cinto un revólver -«por lo que pueda saltar»-, y bajó a despedirle en la portalada misma.
Y, desvanecido el sueño, José se levantó, dando gracias a su Dios, y habló a María y a las vírgenes que estaban con ella, y les contó su visión. Y, consolado con respecto a María, dijo: He pecado, por haber abrigado sospecha contra ti.
Así mismo, querido Lucilio, mi edad ya tiene bastante de su frio, del cual a penas se vuelve al buen verano. Así es que paso la mayor parte del tiempo bien abrigado.
Pero el pellejo descarnado, flaco y liviano, de lanita corta y rala, de la oveja vieja que, por ignorancia criolla, no se ha decidido el pastor a aprovechar, cuando todavía le hubiera podido suministrar buena carne, y que ha dejado morir de senectud, haciéndola faltar a su misión en la tierra; el cuerito del borrego consumido por la lombriz, con su lanita flaca, blanca y liviana como nieve, con su cutis descolorido, que suena cuando lo tocan, pergamino sin valor, quebradizo y reseco; el cutis pelado de las ovejas, que recién esquiladas, han muerto de frío, sorprendidas, -sin haber salido todavía de su flacura invernal, y recién despojadas de su vellón abrigado-...
Cuando helaba más y nadie se atrevía a salir de sus alojamientos o si salía era muy abrigado, bien calzado y los pies envueltos en fieltro o en pieles de oveja, no dejaba de entrar y salir con la misma capa que tenía la costumbre de llevar, y con los pies descalzos marchaba más cómodamente sobre el hielo que nosotros que íbamos bien calzados, tanto, que los soldados le miraban con malos ojos, creyendo que los desafiaba.
La ceniza de Julio César dice bien esto entre las brasas de Servilia, que en una centella que invió con él después de tantos días, le dejó en las entrañas abrigado el incendio, y disimulada en amor paternal la hoguera.
La pobre mariposa, ya ciega, sin esmaltes ni tornasoles, se recogió, en su espanto, para morir entre el polvo abrigado de la gruta.
Vino, pero no quiso curarle hasta otro día, diciendo que siempre los cirujanos de los ejércitos y armadas eran muy experimentados, por los muchos heridos que a cada paso tenían entre las manos, y así, no convenía curarle hasta otro día. Lo que ordenó fue le pusiesen en un aposento abrigado, donde le dejasen sosegar.