aún


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aún

(Del lat. adhuc, hasta ahora.)
1. adv. Indica persistencia en el momento presente o en el que se habla aún no ha llamado. todavía
2. Indica ponderación si ganamos, lo pasaremos aún mejor que ayer.

aún

  (del l. adhuc, hasta ahora)
adv. t. Todavía.
Puede usarse en correlación con cuando: a. no había andado media legua, cuando le deparó la suerte un encuentro feliz.

aún

(aˈun)
adverbio
1. todavía; indica que una situación continúa existiendo en el momento en que se habla Aún está durmiendo.
2. expresa que una cosa o persona tiene una cualidad en mayor grado o intensidad que la otra cosa o persona mencionada Eres aún más hermosa que tu hermana.
3. expresa queja o sorpresa por una situación indeseada, en comparación con otra hipotética o real que se supone mejor Si ese restaurante tan malo estuviera cerca, aún lo entendería.
Sinónimos

aún

adverbio
todavía.
Aún se escribe con acento cuando equivale a todavía; p. ej.: aún no ha venido; todavía no ha venido; aún o todavía llueve.
aun
Traducciones

aún

yet, still, even

aún

noch

aún

ainda

aún

stadig

aún

fortfarande

aún

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1. (= todavía) (temporal) → still, yet
aún está aquíhe's still here
aún no lo sabemoswe still don't know, we don't know yet
¿no ha venido aún?hasn't he come yet? TODAVÍA
2. (= incluso) → even
y aún se permite el lujo de sermonearmeand he even goes so far as to lecture me
más aúneven more
la comida italiana me gusta más aúnI like Italian food even more o better
si vienes lo pasaremos aún mejorif you come we'll enjoy ourselves even more
3. (= quizás) → perhaps, maybe
-¿lo comprarás? -si lo rebajan, aún"will you buy it?" - "if they reduce it, perhaps."
Ejemplos ?
No mortificaban los celos a Revenga; no le quitaban el sueño memorias de lo pasado... Pensaba en la suerte de su niña, y aquella boda oscurecía más aún el misterio de su destino.
Cuando, por último, los médicos, fatigados, declararon que, por su parte, estando conseguido lo posible, lo principal, lo demás era, cuestión que había que confiar a la naturaleza misma, la cual se reserva, en sus santuarios, mucho que no ha entregado aún a la investigación humana, aunque es de suponer que un día no tendrá más remedio que entregarlo, la madre, oída la sentencia, irguiose encendida, arrebolada de inspiración...
Pero todavía quiero convenceros aún más de lo justo de mi comparación y del poder extraordinario que ejerce sobre los que le escuchan.
Sobraban unas perras; las devolvió, echándolas en el regazo de la costurera, que había vuelto a sentarse. -Aún es de más, mujer...
¿Y esa remolona? ¿No ha despertado aún su señoría? ¿Por qué ha permitido que se levante usted tan temprano, y no ha venido ella a traerme el chocolate?
El Capitán se puso más colorado que una amapola; pero aún sacó fuerzas de flaqueza, y exclamó, echándola de muy furioso: -¡Conque es decir que yo miento!
¿Crees efectivamente que Alceste hubiera sufrido la muerte en lugar de Admetos, que Aquiles la habría buscado para vengar a Patroclo y que vuestro Codrus se habría sacrificado para asegurar la realeza a sus hijos, si no hubiesen esperado dejar este imperecedero recuerdo de su virtud que aún vive entre nosotros?
Y aún hay otras muchas pues son tres mil las Oceánides de finos tobillos que, muy repartidas, por igual guardan por todas partes la tierra y las profundidades de las lagunas, resplandecientes hijas de diosas.
Era el obispo de Auriabella -que poco después falleció y ya estaba bastante enfermo del corazón- un señor bondadoso, lleno de unción y de dulzura, de esos que todo lo gastan en caridades; un verdadero pastor, humilde con dignidad, y alegre y chancero de puro limpia que tenía la conciencia; pero al venir a Illaos bajo la impresión de un hecho tan solemne, se encontraba muy conmovido; traía los ojos humedecidos, la respiración cortada y fatigosa, y aún parece que le estoy viendo en el momento en que, al divisar la choza de Juan del Aguardiente, saltó aprisa del caballejo que le habíamos proporcionado, se descubrió y se inclinó hasta el suelo ante los padres del confesor de Jesucristo...
Isabel se detuvo a contemplar los hilitos del agua, a escuchar el musical ritmo, y recordó sus propias lágrimas, y sintió nuevamente preñados de ellas los ojos y rebosante el corazón... La injusticia, la maldad, la mentira, lastimaban a Isabel más aún que la ofensa.
Que el señor Gayoso se había traído un platal, constaba por referencias muy auténticas y fidedignas; solo en la sucursal del Banco de Auriabella dejaba depositados, esperando ocasión de invertirlos, cerca de dos millones de reales (en Cebre y Vilamorta se cuenta por reales aún).
Caliente estaba aún el cuerpo del animal; la blanca y densa piel de su vientre relucía como seda manchada de sangre; sus enormes orejas pendían; sus ojos se vidriaban.