Ejemplos ?
Abundancia de redondillas y décimas, escritas con añil ó almagre, aparecían en las paredes inmediatas á la celda del nuevo prelado; y los devotos, cuyo número aumentaba con el de la gente de la ciudad que traspasaba los umbrales de la )ortería, formaban laberinto no menor que el de los monas- terios en ocasión idéntica.
4º) Que para fomentar la mayor población, que se exima de todo derecho parroquial al permiso de matrimonio y que se establezca un premio o recompensa asignado por el estado a los padres de familia que procreen un cierto número de hijos y otro equivalente a los que promoviesen el cultivo del lino, cáñamo, añil, caña dulce, algodón, tabaco, yerba de Paraguay, o cosechase un cierto número de fanegas de trigo, maíz, arroz, garbanzos o criase mayor número de hacienda.
Componíanlo veinte o treinta familias de sangre azul como el añil, que no podían conformarse con que la República hubiera venido a hacer tabla rasa de pergaminos y privilegios.
Tú das la caña hermosa, de do la miel se acendra, por quien desdeña el mundo los panales; tú en urnas de coral cuajas la almendra que en la espumante jícara rebosa; bulle carmín viviente en tus nopales, que afrenta fuera al múrice de Tiro; y de tu añil la tinta generosa émula es de la lumbre del zafiro.
saber cuál es nuestro destino?, los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.
los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la caña, el cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados, los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.
Los primeros ensayos de don Antonio Arvide y don Pablo Orendain sobre el añil dieron a esta preciosa producción de la agricultura de Venezuela un distinguido lugar en los mercados de la Europa.
En Buenos Aires, todos y todas son canalla legítima, y ni para remedio se encuentra, como entre nosotros, quien tenga en las venas añil en lugar de almagre.
Vino el 1.º de enero de 1796, día en que el Cabildo debía proceder a la elección de alcalde de la ciudad, cargo altamente honorífico, y que se disputaban ese año entre un señor Mariadiegue y un señor Velezmoro, ambos hidalgos de sangre más azul que el añil de Costa Rica, y muy acaudalados vecinos de Trujillo.
Un día estaba la hermosa solitaria sentada, abanicándose, en su ventana o cierro de cristales. Francisca, echada en el suelo, se entretenía en teñir de azul con agua de añil el blanco perrito habanero de su señora.
La del Mármol de Carvajal lució la lápida infamatoria para el maese de campo de Gonzalo Pizarro. De Polvos Azules llamose la calle en donde se vendía el añil.
No obstante, la mayor parte de mercadurías y muebles estaban de tal modo escondidas, que los piratas no pudieron dar con ellas, hallando solos algunos sacos de cuero, llenos de añil o índigo.