añafil

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añafil

 
m. Trompeta recta morisca, usada también en Castilla.
Ejemplos ?
En el Libro de buen amor el Arcipreste de Hita cita a este instrumento junto con la trompa, asociados a los membranófonos y la guerra con las palabras: «trompas e añafiles salen con atabales».
En el siglo XIX estos instrumentos de viento-metal incorporarían llaves y pistones que les dan la apariencia y funcionalidades de los metales actuales. Sin embargo, todavía hoy es frecuente encontrar añafiles entre los cofrades religiosos de países del Magreb.
Representado a menudo en contextos bélicos con pendones colgantes que muestran la adscripción militar, en la ilustración de las Cantigas aparecen los estandartes de Castilla y León pendientes de los tubos de los añafiles.
La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó, y con espejos y flores y damascos adornó. Añafiles y atabales, con militar armonía, hicieron salva y señales de mostrar su valentía los moros más principales.
Aquí añafiles moriscos, allí tamboril y gaita, más allá trompas guerreras, acá sonorosas flautas; las antárticas bocinas en un lado, las guitarras y crótalos en el otro, los caracoles de caza forman estruendo confuso en que ya el acorde falta, y que llenando el espacio aun más aturde que halaga.
Mas del tálamo ultrajado »Con qué borraréis la mancha?» -«Con sangre: respondió el rey, Con sangre el baldón se lava.» Sonaron los añafiles Y al Zegrí volvió la espalda.
Cayó el de Flandes encima, y aunque el caballo le oprime, asió con tal fuerza al moro, que le acogota y le rinde. Tiró su bastón el Rey, y al son de los añafiles mandó que por los del campo la victoria se publique.
En la vega están los ojos y en la vía de Zahara, que el Rey envió corredores a decir que está ganada. Añafiles y atabales por honra y por fiesta sacan, y en corros moros y moras gritando y riendo saltan.
1644-50): Finalizado el Ramadán, los almorávides iniciaron las hostilidades el 14 de octubre con estruendo de tambores, añafiles y alaridos, saqueando las huertas y destruyendo, en lo posible, los barrios extramuros de la ciudad, y acompañando sus cotidianos ataques con lanzamiento de flechas por parte de los arqueros.