Windsor

Windsor

 
Nombre dinástico que adoptó en 1917 Jorge V de Gran Bretaña en lugar del de Hannover.
Ejemplos ?
Alberto y Victoria se gustaban y la reina le pidió matrimonio el 15 de octubre de 1839, solo cinco días después de su llegada a Windsor.
Aunque cumplió sus deberes oficiales, no participó activamente en el gobierno, y permaneció confinada en sus residencias reales, como Balmoral en Escocia —que Alberto había comprado en 1847—, Windsor y Osborne House, en la isla de Wight.
El mariscal Montgomery falleció de causas no aclaradas el 24 de marzo de 1976, en su casa en Isington cerca de Alton, Hampshire, a los 88 años de edad. Después de una ceremonia fúnebre en la capilla de San Jorge, en Windsor, fue enterrado en el cementerio Holy Cross, en Binsted.
El 2 de marzo de 1882 Roderick Maclean, un reconocido poeta que se sentía ofendido porque Victoria se había negado a leer uno de sus poemas, disparó contra la reina cuando su carruaje estaba saliendo de la estación de trenes de Windsor.
Su funeral se realizó el sábado 2 de febrero de 1901 en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor y, después de dos días de velatorio, fue enterrada junto a Alberto en el Mausoleo Real de Frogmore, en el gran parque de Windsor.
Campábamos con aquellos muebles en dos habitaciones de la casa vacía de Windsor Terrace mistress Micawber, los niños, la huérfana y yo, y de allí no salíamos.
Precisamente en aquel momento sonó en la puerta de la calle un doble golpe, en el que reconocí, a causa de mi larga experiencia de Windsor Terrace, la mano de míster Micawber; sólo él podía llamar así.
Así el perro del pastor como el del ciego; los perros del Norte de la Siberia, sin los cuales los moradores de aquellas heladas regiones no podrían subsistir; el perro que se deja matar para defender la persona o la hacienda de su amo; el valiente Baby de Terranova, cuya memoria se conserva en el castillo real de Windsor; el glorioso Barri del San Bernardo, que había salvado cuarenta personas de una muerte segura, y llevaba al cuello una medalla de honor!
Me pagó una semana por adelantado (creo que de su bolsillo particular), de lo que di seis peniques a Fécula para que llevara aquella misma noche mi maleta a Windsor Terrace; tan pequeña como era, pesaba demasiado para mis fuerzas.
Los niños que hacen de hadas en la selva de Windsor deben ir vestidos de blanco y verde (galantería aduladora e indirecta a la reina Elizabeth, por ser esos sus colores predilectos), y de blanco los ángeles que se van hacia Catherine, en Kimbolton, llevando guirnaldas verdes y viseras doradas.
La alusión a los cascos de la época, en el prólogo de Enrique V, puede considerarse como fantástica, aunque Shakespeare debía ver con frecuencia el casco mismo que en Agincourt aterraba el aire, allí, donde aún cuelga, en las espesas tinieblas de la Abadía de Westminster, junto a la silla de aquel diablillo de la fama y del escudo abollado, guarnecido de un terciopelo azul hecho jirones, con sus lises de oro descolorido; pero el uso de cotas militares en Enrique VI es pura arqueología, pues no se llevaban en el siglo XVI, y la propia cota del rey, con toda seguridad, estaba aún suspendida sobre su tumba en tiempo de Shakespeare, concretamente en la capilla de Saint George, de Windsor.
La escena exquisita de Enrique VI sobre los milagros modernos de la curación gracias a su fe pierde todo el valor si Gloster no viste de negro y carmesí, y el desenlace de Las alegres madres de Windsor está basado en el color del vestido de Ana Page.