Vulgata

vulgata

(Del lat. vulgata.)
s. f. LITERATURA, RELIGIÓN Denominación usual que se da desde el medioevo a la traducción latina de los textos bíblicos, que es la versión oficial de la Iglesia católica romana.

Vulgata

 
teol. Versión latina de la Sagrada Escritura, única reconocida como canónica. La llevó a cabo san Jerónimo, desde 384 hasta 405, para remediar la confusión reinante en los textos bíblicos latinos.
Traducciones

Vulgata

vulgate

Vulgata

SFVulgate
Ejemplos ?
Los cuales vocablos latinos que tradujo la versión Vulgata, y los que le responden en los originales hebreos y griegos, significan este animalejo que conocemos y llamamos avispa, y algunos intérpretes, particularmente San Agustín, dudaron si se habría de entender en aquellos lugares a la letra, en significación propia, o si significaba por translación con este vocablo la fama y rumor de los milagros espantosos de Dios y número y valentía de los israelitas, que precedió volando como avispa y picando y acobardando los ánimos de los cananeos, para que fuesen fáciles de combatir y de vencer.
(8) Se le atribuye a este Santo la versión oficial de la Biblia en todo el mundo católico, llamada también "Vulgata", realizada a partir de los Setenta o traductores griegos.
A este conocimiento de la Biblia, unido a la agudeza de su ingenio, se debe atribuir que la versión Vulgata, obra de nuestro Doctor, supere en mucho, según el parecer unánime de todos los doctos, a las demás versiones antiguas, por reflejar el arquetipo original con mayor exactitud y elegancia.
Es realmente asombroso en cuán breve espacio de tiempo los ejemplares de los sagrados libros, sobre todo de la Vulgata, multiplicados por la imprenta, llenaron el mundo; de tal modo eran venerados y estimados los divinos libros en la Iglesia.
Dicha Vulgata, que, «recomendada por el largo uso de tantos siglos en la Iglesia», el concilio Tridennno declaró había de ser tenida por auténtica y usada en la enseñanza y en la oración, esperamos ver pronto, si el Señor benignísimo nos concediere la gracia de esta luz, enmendada y restituida a la fe de sus mejores códices; y no dudamos que de este arduo y laborioso esfuerzo, providentemente encomendado a los Padres Benedictinos por nuestro predecesor Pío X, de feliz memoria, se han de seguir nuevas ventajas para la inteligencia de las Escrituras.
Nadie, en efecto, ignora, y nos agrada recordar, que nuestros predecesores, desde Pío IV a Clemente VIII, prepararon las notables ediciones de las versiones antiguas Vulgata y Alejandrina; que, publicadas después por orden y bajo la autoridad de Sixto V y del mismo Clemente, son hoy día de uso general.
El autor, sea quien quiera, traduce así el versículo 39 del capítulo XI, de la historia de Jefté: "Ella volvió a la casa de su padre, que hizo la consagración que había prometido por su voto, y su hija quedó en el estado de virginidad." Sí, falsario de la Biblia; lo siento mucho, pero has mentido al Espíritu santo, y debes saber, que esto no se perdona. En la vulgata dice: Et reversa est ad patrem suum, et fecit ei sicut voverat quoe ignorabat virum.
El profesor, fiel a las prescripciones de aquellos que nos precedieron, deberá emplear para esto la versión Vulgata, la cual el concilio Tridentino decretó que había de ser tenida «como auténtica en las lecturas públicas, en las discusiones, en las predicaciones y en las explicaciones»(30), y la recomienda también la práctica cotidiana de la Iglesia.
Pues si en lo que se refiere a los principales puntos el pensamiento del hebreo y del griego está suficientemente claro en estas palabras de la Vulgata, no obstante, si algún pasaje pesulta ambiguo o menos claro en ella, «el recurso a la lengua precedente» será, siguiendo el consejo de San Agustín, utilísimo(31).
Tal es la antigua y constante creencia de la Iglesia definida solemnemente por los concilios de Florencia y de Trento, confirmada por fin y más expresamente declarada en el concilio Vaticano, que dio este decreto absoluto: «Los libros del Antigo y del Nuevo Testamento, íntegros, con todas sus partes, como se describen en el decreto del mismo concilio (Tridentino) y se contienen en la antigua versión latina Vulgata, deben ser recibidos por sagrados y canónicos.
Suman, pues, los años desde el Diluvio hasta Abraham mil setenta y dos, según la edición Vulgata, esto es, de los Setenta Intérpretes, aunque en los libros hebreos dicen que se hallan muchos menos de los cuales o no dan razón alguna o la dan muy oscura y difícil.
En el comentario esenio de Habacuc (1Qp Hab VII:2-5), rendir culto a las armas e insignias de guerra se considera sinónimo de idolatría, tal como lo expone Jeremías 7:18 acerca del culto al ejército: “Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas al ejército y se liba en honor a otros dioses para exasperarme”, dice en las versiones hebreas y manuscritos griegos Sinaítico y Vaticano, los más antiguos. Este versículo fue modificado tardíamente por la Vulgata latina y a posteriori por el griego Alexandrino en el siglo V d.