venus


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venus

(Del lat. Venus.)
1. s. f. Mujer muy hermosa.
2. Acto sexual o deleite sensual.
3. HISTORIA Denominación que se da a unas estatuillas prehistóricas de mujer elaboradas en marfil, piedra o hueso.

Venus

 
f. fig.Mujer muy hermosa.
Deleite sensual.

Venus

 
mit. Nombre romano de Afrodita, diosa griega de la belleza, del amor y de la vida universal.

Venus

 
astron. Segundo planeta del sistema solar, por orden de proximidad al Sol. La distancia media entre ambos es de 108,2 millones de kilómetros. Posee un tamaño parecido al de la Tierra: diámetro de 12 104 km, correspondiendo a un volumen de 0,88 veces el de nuestro planeta. El día de Venus dura 243 días terrestres, casi el mismo tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol (224,7 días). Efectúa su rotación en sentido retrógrado y no posee satélites.

Venus

 
f. prehist. Cada una de las pequeñas estatuas femeninas de la época prehistórica, en las que se resaltan los rasgos sexuales femeninos, lo que ha llevado a pensar que sean fetiches de la fecundidad.
Sinónimos
Traducciones

Venus

Venus

Venus

Венера

Venus

Venus

Venus

Venus

Venus

Venuso

Venus

Veenus

Venus

Vénus

Venus

Venus

Venus

فينوس

Venus

Venus

Venus

Venus

Venus

ונוס

Venus

Venus

Venus

A. SF (Mit) → Venus
B. SM (Astron) → Venus

venus

SF (= mujer) → goddess
Ejemplos ?
60 Nada puede sin ti Venus, que la fama buena apruebe, nada útil obtener: mas puede si tú quieres: ¿quién a este dios compararse osaría?
¡Oh mujer potente de ébano y de nardo!, Cuyo aliento tiene blancor de biznagas. Venus del montón de Manila que sabe Del vino de Málaga y de la guitarra.
Por algo las estrellas En sus ondas descansan. Por algo Madre Venus En su seno engendróse, Que amor de amor tomamos Cuando bebemos agua.
Se deduce que de los dos Amores que son los ministros de estas dos Venus, hay que llamar a uno el celestial y al otro el popular.
Las mujeres comunes alzaban despectivas las cejas o fruncían el seño envidiándola, pero ninguno, ni los ingenuos, dejaba de quedar estupefacto ante aquella Venus en movimiento.
1 Del collado heliconio oh cultivador, de Urania el vástago, que arrebatas a la tierna virgen hasta su hombre, oh Himeneo Himen, oh Himen Himeneo, 5 ciñe tus sienes de flores de la suave oliente mejorana, el flámeo coge alegre: aquí, aquí ven, en tu níveo pie llevando lúteo el zueco, 10 y, despertando en este risueño día, las nupciales canciones entonando con voz tintinante, golpea la tierra con los pies, con la mano agita la pínea tea, 15 puesto que Junia con Manlio, cual la que el Idalio honrando vino al frigio juez, Venus, buena ella, con buena ave, se casa la virgen, 20 radiante como con sus floridos ramilletes el mirto asiano, los que las Hamadríades diosas por juego para sí nutren con rorante humor.
El todo aquel que es hermosa, niego: pues ningún atractivo, ninguna en tan gran cuerpo hay miga de sal. Lesbia hermosa es, la que, como pulcrísima toda es, tanto a todas, sola, hurtó todas las Venus.
No como las vulgares rockeras de hoy.) Como entenderás, únicamente cuando cierran el museo, puedo salirme de cuadro y andar de grande charla con la presuntuosa de la Milo que recupera sus brazos y manos de Venus y se siente la estrella del Louvre.
Los sátiros y ninfas de las antiguas fontanas parecen estremecer sus bronces con palpitaciones de carne viva en esta luz misteriosa; ríe el mármol de la Venus y los amorcillos al deslizarse por su pálida superficie los estremecimientos de la brisa, acompañados de un cabrilleo de resplandores y movibles sombras; refléjanse invertidas en la dormida agua de los grandes tazones las desnudeces mitológicas, las canastillas de flores de piedra, como adornos de mesa, de blanco biscuit, montados sobre bases de veneciano espejo.
¿Quién duda de que hay dos Venus? La una, la mayor, hija del Cielo y que no tiene madre, es la que nosotros denominamos Venus celestial; la otra más joven es hija de Júpiter y de Dione y la llamamos Venus popular.
Ya es una Náyade errante, ya una Venus hechicera, ya la Aurora fugitiva flores derramando y perlas, ya el Iris tornasolado y ya la Fortuna inquieta.
Se llama Venusberg, la montaña de Venus, una diosa de los tiempos paganos a quien llamaban Dama Holle; todos los niños de Eisenach lo sabían y lo saben aún.