Valdemar

Valdemar

 
Nombre de varios reyes de Dinamarca. Destacan Valdemar I (1131-82), denominado el Grande, que gobernó de 1157 hasta su muerte y dirigió el impulso conquistador de los daneses a los países orientales del Báltico; Valdemar II (1169?-1241), hijo del anterior, gobernó entre 1202 y 1241.
Ejemplos ?
¡Crah, crah!, nuestra casa cruje. Entre los talados árboles, Valdemar Daae y sus bijas contemplaban la obra de destrucción. Todos se reían a carcajadas de los gritos de los pobres expulsados.
En su frente y en sus ojos brillaba la inteligencia. Valdemar Daae lo escuchaba con gusto, y su hija Ida, la mayor, que tenía quince años, sonreía cuando hablaba.
A la mitad de la noche, cuando me levanté para emprender mi carrera, la altiva castellana se acostó para siempre; la había acometido una enfermedad súbita que se la llevó con igual prontitud que yo hubiera podido hacerlo. Sombrío y cuidadoso permaneció algún tiempo Valdemar Daae al recibir tan inesperado golpe.
El bosque iba a ser talado. Valdemar Daae quería construir un magnífico navío de tres puentes, un buque de guerra, seguro de que el rey se lo pagaría muy caro.
Duro era el trance y gran fuerza de alma se necesitaba para conservar una actitud digna; pero era un corazón de roca el de Valdemar Daae.
— Alastaya. — San Antonio de Vista Alegre. —San Pascual Bailón. — Valdemar de Bracamonte. —Castañeda de los Lamos. —San Carlos. —Premio Real.
La encontraba a menudo en el jardín, en el parque y hasta en el campo, cogiendo las flores y yerbas que necesitaba su padre para extraer sus remedios y brebajes. Valdemar Daae tenía mucho orgullo, pero tenía también mucha ciencia, conocía las plantas, las piedras y la naturaleza toda.
¡Paso y vuelo! ¿Qué fue de Valdemar Daae y de sus hijas? Medio siglo después vi por la última vez a Ana Dorotea, el pálido jacinto -dijo el viento- estaba envejecida y encorvada; había sobrevivido a todos los demás y de todo se acordaba.
¡Ay!, la oía suspirar, ¡ay!, no doblaron las campanas para tu entierro, Valdemar Daae; los niños de la aldea no vinieron a cantar los salmos cuando fue sepultado el último de los antiguos y poderosos señores de Borreby.
Nada había podido domeñar su ánimo altivo, hasta que mi hermana Ida, vencida por el sufrimiento y las privaciones, consintió en casarse con un aldeano. Demasiado fue esto para Valdemar Daae.
Su hija, ¡la mujer de un siervo que el señor de la aldea podía, a su antojo, atar y apalear por la menor falta! El corazón de Valdemar Daae se rompió en pedazos.
En una mañana de Pascua, parecida a aquella en que Valdemar Daae creyó haber descubierto el secreto de hacer oro, oí cantar un cántico, bajo el nido de la cigüeña, en la choza derruida.