Troyes

Troyes

 
C. del N de Francia, cap. del departamento de Aube, a orillas del Sena; 63 581 h (aglomeración urbana, 126 611 h). Célebres ferias medievales. Antigua cap. del condado de Troyes y cap. histórica de Champaña.
Ejemplos ?
Si procedéis de París, tornáis a Provins a lo largo, pasando por esa eterna carretera de Francia, con su ciego y sus mendigos, que os acompañan con sus lastimeras voces cuando os ponéis a examinar el pintoresco e inesperado paisaje. Si procedéis de Troyes, entráis por la parte llana del país.
Vinet, atenazado por los ganchudos dedos del interés personal, fue en busca de la señorita de Chargebœuf y de su madre. Las dos mujeres poseían unas dos mil libras de renta y vivían penosamente en Troyes.
En París tomó el coche de Troyes; a las once y media había llegado a casa del señor Frappier, donde Brigaut, al ver la sombría desesperación de la anciana bretona, le prometió llevarle en seguida su nieta, explicándole en pocas palabras el estado de la niña.
Fue por aquel entonces cuando los excesivos calores del verano de 1466 provocaron aquella gran peste que se llevó a más de cuarenta mil criaturas en el vizcondado de París, entre los que hay que contar, dice Jean de Troyes, a «maese Arnoul, astrólogo del rey, que era un hombre de bien, conocedor y muy agradable».
El día en que se conoció el testamento de la baronesa, monseñor Jacinto, obispo de Troyes, estaba a punto de salir de Tours para ir a establecerse en su diócesis; pero retrasó su marcha.
He aquí la historia. Yendo el Emperador a coronarse a Milán, durmió en Troyes. Se le presentaron las autoridades, y entre ellas una joven suplicante en vísperas de casarse, y que venia a solicitar de él un favor de fortuna.
En el momento en que monseñor Jacinto, obispo de Troyes, cruzaba en silla de postas el muelle de San Sinforiano, camino de París, el abate Birotteau había sido puesto al sol, en una butaca, sobre una terraza.
Lo que aquel 6 de enero animaba de tal forma al pueblo de París, como dice el cronista Jehan de Troyes, era la coincidencia de la doble celebración, ya de tiempos inmemoriales, del día de Reyes y la fiesta de los locos.
La señora de Vinet no encontró buena acogida más que en casa de una Chargebœuf, pobre viuda cargada de una hija y habitantes las dos en Troyes.
Lamentó las faltas cometidas por los realistas y se puso furiosa contra los de Troyes cuando supo la situación en que se hallaban la madre y la hija.
Así, tuvo gran influencia en la creación y expansión de la Orden del Temple, redactó sus estatutos e hizo reconocerla en el Concilio de Troyes, en 1128.
San Andrés Corsini San Aventino de Chartres San Aventino de Troyes San Eutiquio de Roma San Fileas de Thmuis San Filoromo de Alejandría San Gémino (confesor) San Gilberto de Sempringham San Isidoro de Pelusio San José de Leonisa San Juan de Brito, mártir.