Tratados de Utrecht

Utrecht, Tratados de

 
hist. Acuerdos firmados en Utrecht (Países Bajos) que pusieron fin a la Guerra de Sucesión a la corona española (11 de abril de 1713). Por estos tratados, Felipe V fue reconocido rey de España y sus colonias, pero tuvo que ceder Sicilia al duque de Saboya, Gibraltar y Menorca, así como el monopolio durante treinta años de la trata de negros en las colonias americanas, a Gran Bretaña, que recibió de Francia la bahía de Hudson, Terranova y Nueva Escocia.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Su extensión temporal es utilizada de forma diversa según la voluntad del autor que use la expresión: usualmente entre el comienzo del reinado conjunto de los Reyes Católicos en 1479 (también puede retrasarse su comienzo al inicio del reinado de Felipe II) y el final con los tratados de Utrecht y Baden (1713-1714) y los Decretos de Nueva Planta (1707-1716), que produjeron una ruptura en el sistema implantando una mayor homogeneidad y centralización política, relegando el sistema polisinodial.
Fue el caso del alzamiento de los Carrasclets (1717-1719) que coincidió con la guerra que mantuvo Felipe V contra la "Cuádruple Alianza" garante de los Tratados de Utrecht.
Quedó instaurado así el absolutismo en Cataluña concluyendo el historiador borbónico Vicente Bacallar que «se la quitaron sus privilegios y se la pusieron regidores, como en Castilla, arreglando a estas leyes todo el gobierno» con lo que «paró la soberbia pertinaz de los catalanes, su infidelidad y su traición» Tres Comunes de Cataluña Constituciones de Cataluña Guerra de Sucesión Española Guerra de Sucesión Española en Cataluña Tratados de Utrecht Sitio de Barcelona (1713-1714) Ejército de Cataluña (1713-1714) Coronela de Barcelona Día Once de Septiembre Caso de los Catalanes Decretos de Nueva Planta Decreto de Nueva Planta de Cataluña Represión borbónica en la Guerra de Sucesión Española
Los tratados de Utrecht (1713) y de Rastatt (1714) dejaron a la Corona de Aragón internacionalmente desamparada frente al poderoso ejército franco-castellano de Felipe V, quien ya había manifestado su intención de suprimir las instituciones tradicionales.
El cambio de dinastía en 1700 a la Casa de Borbón hace que se replantee todo el sistema polisinodial, disminuyendo el papel de los Consejos a excepción del de Castilla, puesto que los territorios de la Corona de Aragón pierden sus fueros con los Decretos de Nueva Planta, y los territorios italianos y flamencos se ceden (a Austria fundamentalmente) con los Tratados de Utrecht y Rastadt.
La fidelidad de Cataluña a la causa austracista la convertirá en el último reducto —junto con el reino de Mallorca— de la resistencia al avance de Felipe V, incluso después de que se hubieran firmado los tratados de Utrecht-Rastatt (1713-1714) que pusieron fin a la guerra en Europa.
El Tratado de Rastatt se suele incluir en el conjunto de tratados de la Paz de Utrecht que pusieron fin a la Guerra de Sucesión Española y por eso también son conocidos como los Tratados de Utrecht-Rastatt.
Según el cronista austracista exiliado en Viena Francesc Castellví, Carlos VI actuó así porque Al no firmar el Imperio los tratados de Utrecht la guerra prosiguió en la primavera de 1713.
Tras la Guerra de Sucesión, en los tratados de Utrecht y Rastadt-Baden, el rey de Francia perdió Tournai, Furnes, Ypres, Menin y recuperó Lille, Aire, Béthune, Orchies y Saint Venant mientras que el elector de Baviera recuperó su electorado y los Países Bajos volvieron a la soberanía de los Archiduques de Austria, esto es, se reintegraron de nuevo a la Casa de Habsburgo, y los territorios pasaron a denominarse como Países Bajos austriacos.
Al acceder al trono imperial perdió el apoyo de los países aliados en la Guerra de Sucesión Española, al volverse demasiado poderoso, y se vio obligado a firmar los Tratados de Utrecht y Rastadt (1713-1714) por el que consigue la anexión de Nápoles, Cerdeña, los presidios de Toscana, el Milanesado y los Países Bajos Españoles.
Sin embargo, de acuerdo con el testamento de Carlos II, rey de España, el duque de Berry era el presunto heredero al trono español de noviembre de 1700 al 15 de agosto de 1707 (nacimiento de su sobrino Luis, Príncipe de Asturias). Renunció a todos sus derechos a la sucesión española el 24 de noviembre de 1712, en aplicación de los Tratados de Utrecht.
Una segunda oleada más reducida se produjo más tarde como consecuencia del rebrote de la represión borbónica en momentos de crisis internacional que coincidía con el renacimiento de la resistencia austracista como ocurrió con el movimiento de los Carrasclets de 1717-1719 durante la guerra que mantuvo Felipe V contra la "Cuádruple Alianza", garante de los Tratados de Utrecht-Rastatt.