Torcuato Fernández Miranda

Fernández Miranda, Torcuato

 
(1915-80) Político español. Presidente del Gobierno en funciones tras el asesinato de Carrero Blanco y en 1975-77.
Ejemplos ?
Libro de texto para la asignatura obligatoria del bachillerato franquista Formación del Espíritu Nacional: Torcuato Fernández Miranda, El hombre y la sociedad, Editorial Doncel, Madrid, 1966.
La rápida asunción del poder por el vicepresidente Torcuato Fernández Miranda, ante el aturdimiento de Franco al recibir la noticia, impidió que se pusieran en marcha medidas extremas por parte de los sectores «ultras» del régimen y el Ejército no fue movilizado —al final del funeral hubo un intento de agresión del cardenal Tarancón que había oficiado la ceremonia—.
Ésta defendía la ruptura con el régimen franquista para pasar directamente a un Estado democrático. Torcuato Fernández Miranda, ex presidente interino del gobierno en 1973, profesor de Derecho Político de Juan Carlos I, partidario de reformar las Leyes Fundamentales del Movimiento mediante sus propias disposiciones para llegar así a la democracia evitando vacíos legales.
A finales de ese mes de mayo Torcuato Fernández Miranda, «artífice importante de la transición como presidente de las Cortes», presentaba la dimisión de su cargo, lo que «pareció indicar el comienzo de una nueva etapa política».
Sin embargo, la ratificación en el cargo de presidente del gobierno de Carlos Arias Navarro causó una enorme decepción —el diario clandestino del PCE Mundo Obrero afirmó que se trataba del «franquismo con rey» y el pretendiente carlista Carlos Hugo de Borbón Parma dijo que era el gobierno de una «monarquía fascista»— apenas paliada por el nombramiento de Torcuato Fernández Miranda, antiguo preceptor del príncipe, como nuevo presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, instituciones clave en el entramado legado por la dictadura franquista.
El nombramiento del relativamente desconocido Adolfo Suárez (3 de julio de 1976) para la presidencia del gobierno se planteó como un juego táctico en el que el rey y Torcuato Fernández Miranda (presidente de las Cortes y del Consejo del Reino) aislaron a los elementos más involucionistas, pero también a los aperturistas más conspicuos y rechazados por éstos (como Manuel Fraga o José María de Areilza).
En el nombramiento de Torcuato Fernández Miranda al frente de la presidencia del Consejo del Reino y de las Cortes, el rey Juan Carlos I se ajustó a las pautas marcadas por la Ley Orgánica del Estado, bajo las cuales el Consejo del Reino propuso una terna de candidatos afines al franquismo: además de Torcuato Fernández-Miranda, estaban Licinio de la Fuente y Emilio Lamo de Espinosa y Enríquez de Navarra.
A los pocos días Torcuato Fernández Miranda lograba que el Consejo del Reino incluyera entre los tres aspirantes a presidente del gobierno al «candidato del rey»: Adolfo Suárez, un «reformista azul» que no había destacado demasiado hasta entonces.
Con este objetivo se promulgó la Ley para la Reforma Política, la última de las Leyes Fundamentales del Reino, que había salido adelante a través de las concesiones hechas por el Gobierno de Suárez y de la ayuda de Torcuato Fernández Miranda en calidad de presidente de las Cortes, y que fue definitivamente aprobada en el referéndum sobre la Ley para la Reforma Política, en el que, con una participación del 77,7%, el proyecto recibió el visto bueno del 94,1%.
Según el historiador Javier Tusell el proyecto de ley de la reforma política fue redactado conjuntamente por el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda, el vicepresidente del gobierno Alfonso Osorio y el ministro de Justicia Landelino Lavilla, y del mismo hubo varios borradores, aunque el primero lo elaboró Fernández Miranda.
Junto con Torcuato Fernández Miranda, el rey obtiene de las instituciones encargadas de presentar la terna de candidatos a la presidencia del gobierno la introducción del nombre de Adolfo Suárez, un personaje relativamente oscuro procedente de la familia azul.
Carta de Trabajo de 1927 Torcuato Fernández Miranda, El hombre y la sociedad, Editorial Doncel, Madrid, 1966 (La Vanguardia, 10 de marzo de 1939)