Titicaca

Titicaca

 
Lago de América del Sur, repartido entre Perú y Bolivia, al NO de La Paz, a 3 810 m de altitud; 8 300 km2.
Ejemplos ?
Paseábase éste una tarde a orillas del lago Titicaca, cuando después de haber apostado sus lebreles o alguaciles en varias encrucijadas, acercósele el familiar, y poniéndole la mano sobre la espalda, le dijo: -¡Aquí de la Santa Inquisición!
Hay familias, veamos en Titicaca, en Parotani, le pedimos a nuestro senador por Cochabamba no se duerma, estamos hablando de Parotani, donde ni siquiera familias tienen 5 hectáreas, ni media hectárea, ni cuarta hectárea, ni siquiera tienen cuarta hectárea, pero si el oriente boliviano por vaca hay que dar 50 hectáreas.
En los días de Pizarro no se hablaba sino de caudales extraídos de las huacas o cementerios de indios por aventureros afortunados, de tesoros escondidos por los emisarios de Atahualpa, que no llegaron a Cajamarca con la oportunidad precisa, y de proyectos para desaguar el Titicaca o la laguna de Urcos, sitios donde se suponía estar criando moho la maciza cadena de oro con que diz que se rodeó la plaza del Cuzco en las fiestas con que fue festejado el nacimiento de un inca.
Paucarcolla es un pueblecito, ribereño del Titicaca, que fue en el siglo XVII capital del corregimiento de Puno, y de cuya ciudad dista sólo tres leguas.
A Jorge Delgadillo) La gran laguna de Titicaca tiene 1326 leguas cuadradas, y su elevación sobre el nivel del mar es de 12850 pies.
Sois como las aguas de una lagunilla, siempre encerrada entre las piedras de sus orillas inmutables, sin las mareas del Titicaca inmenso, sin el soberbio empuje del Urupamapa y del Apurímaj, que huyen espumosos y resonantes de sus lugares nativos y penetrando en los Antis montañosos van a fecundar magnánimos las extremidades del mundo.
Cuentan que un día apareciose en Paucarcolla, y como vomitado por el Titicaca, un joven andaluz, embozado en una capa grana con fimbria de chinchilla.
Dice la tradición que de esta laguna salió el siglo XI Manco-Capac, fundador del imperio de los Incas, y aún se ven en la isla principal las ruinas del famoso templo que consagró al Sol, así como en la islita de Coati, a pocas millas de aquélla, se encuentran las del templo de la Luna. La voz Titicaca en aimará significa «peña de metal», y la palabra Coati «reina o señora».
A la cabeza iba Ayar Manco Cápaj, llevando en la izquierda el indi, el pájaro sagrado, y en la diestra el báculo de oro, símbolos de su señorío que recibiera en la Isla Solitaria del Lago Titicaca de manos de su padre el Sol, aquella mañana en la que, radiante y magnífico, bajó hasta la tierra el Padre de la Raza y queriendo hacer bien a los hombres, le dijo: –Ve por el mundo, mi hijo predilecto, y lleva el ave sagrada y el báculo de oro; con él irás hincando la tierra, y en el punto donde el báculo se hunda, allí fundarás mi Imperio, porque ése será mi pueblo elegido.
Titúlase Viaje al globo de la luna, y uno de sus capítulos está consagrado al hablar extensamente de las riquezas de Potosí y el Titicaca.
De todos los rincones del Perú habían afluido a las riberas del Titicaca aventureros ganosos de enriquecerse en poco tiempo y mercaderes que realizaban en breve su comercio con un ciento por ciento de provecho.
Los capítulos III y IV están consagrados a noticias sobre los sistemas para beneficiar metales, datos sobre las minas de azogue de Huancavelica, descripción del lago Titicaca, opinión sobre su desagüe, posibilidad de una inundación espantosa y pormenores sobre las minas de Puno y Potosí.