Ejemplos ?
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. 21 Os saluda Timoteo, mi colaborador, lo mismo que Lucio, Jasón y Sosípatro, mis parientes.
Sólo la maldita afición que uno tiene a estas cosas... -Quisiera leer, con todo, lo que usted ha publicado: el género humano debe estar agradecido a la ciencia de don Timoteo...
Pero si, atendidas estas breves consideraciones, es el orgullo del talento disculpable, porque es el único modo que tiene el literato de cobrarse el premio de su afán, no por eso autoriza a nadie a ser en sociedad ridículo, y éste es el extremo por donde peca don Timoteo.
Y después de haber recordado a San Paulino las normas que San Pablo diera a sus discípulos Timoteo y Tito sobre el estudio de las Escrituras, añade: «Porque la santa rusticidad sólo aprovecha al que la posee, y tanto como edifica a la Iglesia de Cristo con el mérito de su vida, otro tanto la perjudica si no resiste a los contradictores.
Por este medio también, Ponócrates le hizo olvidar cuanto había aprendido con sus antiguos preceptores, como hacía Timoteo con aquellos de sus discípulos que habían estudiado antes con otros maestros de música”.
Cualquiera me hubiera hecho sentar; pero don Timoteo me recibió en pie, atendida sin duda la diferencia que hay entre el literato y el hombre.
Le acompañaban Sópatros, hijo de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalónica; Gayo, de Doberes, y Timoteo; Tíquico y Trófimo, de Asia.
1. Llegó también a Derbe y Listra. Había allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre griego. 2.
Pero cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea había predicado Pablo la Palabra de Dios, fueron también allá, y agitaron y alborotaron a la gente. 14. Los hermanos entonces hicieron marchar a toda prisa a Pablo hasta el mar; Silas y Timoteo se quedaron allí. 15.
Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la Palabra, dando testimonio ante los judíos de que el Cristo era Jesús.
Ya se ve; estas ciencias exactas son las que han destruido los placeres de la imaginación: ya no hay poesía. -¿Y qué falta hace la poesía cuando se trata de mover un barco, señor don Timoteo?
estará bien, pero debe usted llevarlo a algún físico, a uno de esos... -Señor don Timoteo, un literato de la fama de usted tendrá siquiera ideas generales de todo; demasiado sabrá usted...