Tersites

Tersites (Thersítēs)

 
mit. Griego etolio que tomó parte en el sitio de Troya.
Ejemplos ?
Convoca el Atrida a unos aliados de terror agitados: 230 y el Telamónida aun entonces a abrir la boca no osa, mas osado había contra los reyes a arremeter con palabras insolentes Tersites incluso, merced a mí no impunemente.
Así Odiseo, obrando como supremo jefe, se imponía al ejército; y ellos se apresuraban a volver de las tiendas y naves a la junta, con gran vocerío, como cuando el oleaje del estruendoso mar brama en la anchurosa playa y el ponto resuena. Todos se sentaron y permanecieron quietos en su sitio, a excepción de Tersites, que, sin poner freno a la lengua, alborotaba.
Aqueos, si alguien de vosotros vitupera mi resolución, sabrá lo que vale el cetro empuñado por mi mano vigorosa; pues si siendo yo el rey no consigo que Briseida participe de mi lecho, habré de dar licencia a Tersites para que me suplante en el reino.» Así dijo, recibió a esta joven en compensación de la primera, y olvidó la antigua cuita en sus brazos amorosos; del mismo modo, imitando a Agamenón, abrásate en dos llamas a la vez, y que tu pecho se divida entre dos mujeres.
Poca cólera siente Aquileo en su pecho y es grande su indolencia; si no fuera así, Atrida, éste sería tu último ultraje. Tales palabras dijo Tersites, zahiriendo a Agamemnón, pastor de hombres.
El divino Odiseo se detuvo a su lado; y mirándole con torva faz, le increpó duramente: —¡Tersites parlero! Aunque seas orador fecundo, calla y no quieras disputar con los reyes.
Tal dijo, y con el cetro diole un golpe en la espalda y los hombros. Tersites se encorvó, mientras una gruesa lágrima caía de sus ojos y un cruento cardenal aparecía en su espalda por bajo del áureo cetro: Sentóse, turbado y dolorido; miró a todos con aire de simple, y se enjugó las lágrimas.
Las vigilias de los colmados, sus hazañas de la plaza de toros las vituperaban los perros dignos, serios, valientes y las miraban como Agamemnon y Ayax, de Shakespeare, los chistes y agudezas satíricas de Tersites.
Hay una persona ridícula en Homero; mas siendo perversa a un mismo tiempo, no punza el ánimo del lector con ese alfiler encantado que hace brotar la risa: ni los dioses ni los hombres perciben sal en la ridiculez del cojo Tersites, malo y feo.
Las manos avaras de la Parca casi siempre nos arrebatan de pronto las más óptimas cosas, y las más ínfimas tocan los últimos límites de la existencia. Tersites vió los funerales del hijo de Filaces, y Héctor quedó reducido a cenizas cuando aun vivían sus hermanos.
DOTO, una de las nereidas. DRANCES, guerrero y orador latino, grande enemigo de Turno; personaje imitado del Tersites de Homero. DRIOPE, guerrero troyano, muerto a manos de Clauso.
En cuanto a Tersites y otros malvados de inferior categoría, ningún poeta los ha representado sufriendo los mayores suplicios, como un culpable de los incurables, sin duda porque no poseyeron todo el poder, por lo que tuvieron más suerte que los qué impunemente pudieron ser perversos.
Diomedes, primo de Tersites, arrojó en venganza el cuerpo de la amazona al río Escamandro. Según otras versiones, fue Aquiles quien lo enterró en las orillas de este río.