Tartaria

Tartaria

 
Nombre con que se designó hasta el s. XVIII el territorio habitado por los tártaros mongoles. Se extendía desde el mar del Japón hasta la península de Crimea.
Traducciones

Tartaria

SFTartary
Ejemplos ?
Una planta semejante al chinsang de los Chinos crece en el Canadá; luego los Chinos la han llevado alli aun ántes que fuesen dueños de la parte de la Tartaria en donde se cria el chinsang: y ademas los Chinos son tan grandes navegantes que antiguamente enviaron flotas á la América, sin haber conservado nunca la menor correspondencia con sus colonias.
Pero nuestros Tártaros que vinieron á destruir el imperio (porque la mayor parte de estos ladrones era originaria de la Tartaria), llenaron nuestra Europa de esta jurisprudencia, que ellos tenian de los Persas.
Éste se le otorgó, y reuniendo apresuradamente un numeroso escuadrón de soldados, salió de la capital decidido a morir en la demanda o traer a la princesa la carta del Kan de Tartaria y al hijo del Kan, vivo o muerto.
No doy gracias al cielo de esta estrella; ser bella obró mi mal y el de mi casta: mi hermano muerto fue por mi decoro, que poco le valió la lanza de oro; »por su causa Agricán, rey de Tartaria, deshizo a Galafrón, mi padre amado, gran Kan de donde soy originaria; y aquello causa fue de que hoy mi estado sea errar por esta Europa a mí contraria.
Los anales turcos no hacen mención de ningún motín provocado por alguna de esas religiones. Id a la India, a Persia, a Tartaria, veréis en todos esos paí­ses la misma tolerancia y la misma tranquilidad.
El rey Venturoso se creyó entonces el más desventurado de todos los reyes; se lamentó de haber sido cómplice de un crimen inútil, y temió la venganza del poderoso Kan de Tartaria.
Venidos que fueron estos volúmenes, hojeó la princesa el de Los reyes, y leyó en alta voz los siguientes renglones: «El mismo día en que murió el emperador chinesco, su único hijo, que debía heredarle, desapareció de la corte y de todo el Imperio. Sus súbditos, creyéndole muerto, han tenido que someterse al Kan de Tartaria.» -¿Qué deducís de eso, señora?
Después de haber descartado sucesivamente a la reina Golconda, a la princesa Trebizonda, a la hija del Gran Khan deI Tartaria, etc., Trabajo y Clero, Nobleza y Mercancía, habían vi nido a descansar sobre la mesa de mármol del Palacio de Justicia y allí, ante tan honorable auditorio, exponían tantas máximas y sentencias como pudieran oírse en los exámenes de la facultad de bellas artes, como sofismas, sentencias, conclusiones, figuras y actas necesarias para obtener una licenciatura.
No bien murió, los genios desaparecieron, y los soldados del rey Venturoso se rehicieron y reunieron a su jefe. Éste esperó con ellos a los enviados que traían la carta del Kan de Tartaria, y que no se hicieron esperar mucho tiempo.
Al anochecer de aquel mismo día volvió a entrar el general en el palacio del rey Venturoso con la carta del Kan de Tartaria entre las manos.
El último de éstos murió, una semana ha, por disposición tuya, ¡oh princesa Venturosa!, y ya no queda en el mundo sino una sola persona que pueda descifrarte la carta del Kan de Tartaria.
El linaje humano, por medio de su incompleta y enfermiza razón, llegará a conocer, cuando pasen millares de años, algunos accidentes de las cosas; pero siempre ignorará la substancia que yo conozco, que conoce el Kan de Tartaria y que han conocido los sabios primitivos que se valieron, para sus elucubraciones, de esta lengua perfectísima e intransmisible ya por nuestros pecados.