Ejemplos ?
1999 • La Jornada, junio 16 de 2000. • Financial Times. septiembre 13 de 1994 • Reforma, mayo 18 de 1995 • Tim Golden, New York Times, febrero 18 de 1995. • A.
, Adversus mathematicos VII, 3 111ss (v. 1-30) y, de Caelo 557, 25 ss (v. 28-32) =, in Tim. I, 345, 18 -, in Phys. 116 (vv. 3 - 8) = = = = = Pues nunca esto dominarás: ser los no entes.
86. Mal 2,7. 87. Pío X, Litt. apost. Vinea electa, 7 mayo 1909. 88. Cf. 2 Tim 3,17. 89. Tract. de Ps. 147. 90. Tom 2,19s. 91. Tim 4,4.
Jesucristo -mediante su copiosa redención- no suprimió en modo alguno las diversas tribulaciones de que esta vida se halla entretejida, sino que las convirtió en excitaciones para la virtud y en materia de mérito, y ello de tal suerte que ningún mortal puede alcanzar los premios eternos, si no camina por las huellas sangrientas del mismo Jesucristo: Si constantemente sufrimos, también reinaremos con El 2 Tim.
Dado en Roma, junto a San Pedro, a 28 de diciembre de 1878, año primero de Nuestro Pontificado. ---- Is. 58, 1. Iud. epist. v. 8. 1 Tim. 6, 10. 1 Tim. 3, 15. 2 Cor. 6, 14. Eph.
Th., I q.39 a.7. 13. S. Agustín, De Trin. 4,20. 14. Mt 1,18.20. 15. 1 Tim 3,16. 16. Jn 3,16. 17. Enchir. 30. S. Thom., II q.32 a.l.
Sal 18,5. 4. Flp 1,18. 5. Sal 44, 11. 6. Col 3,11. 7. 1 Tim 6,8. 8. Col 3,12. 9. Sab 12, 1-2; 12,18. 10. Eclo 17,12. 11. 1 Cor 3,6.
103. In Edem. 2,24s. 104. In Am. 9,6. 105. In Is. 6,1-7. 106. 2 Tim 3,16. 107. Ep. 49, al. 48,17,7. 108. In Gal. 1,11s. 109. In Am.
Chrys., In Gen. hom.2,2; S. Aug., In Ps. 30 serm.2,l; S. Greg.I M., Ep. 4,13 ad Theod. 7. Tim 3,16s. 8. S. Aug., De util. cred. 14.32.
M. Reg. past. 3 24 (al. 48). 24 Cf. Act. 1,1. 25. 1 Tim 4,16. 26. S. Hier., In Mich. 1,10. 27. Conc. Trid., ses.5 c.1 de ref. 28.
Ibíd. 1,2. 29. 1 Tim 6,20. 30. Ses.4 decr. de edit. et usu Libr. Sacr. 31. S. Aug., De doct.christ. 3,4. 32. S. Hier., Epist. 48 (al.
Las costumbres cristianas, cuando son y en verdad se mantienen tales, contribuyen también de por sí a la felicidad terrenal: porque atraen las bendiciones de Dios, principio y fuente de todo bien; refrenan el ansia de las cosas y la sed de los placeres, azotes verdaderos que hacen miserable al hombre aun en la misma abundancia de todas las cosas Cf. 1 Tim.