Ejemplos ?
No creía en lo que decía Morán, esto va de sí; pero tampoco consideraba perdida su tar­de por haberlo oído y haber visto su yerbal.
RAMÍREZ (francisco Anjel). —Militar Nació en Rancagua en 1807. Se educó en la Escuela Mili tar. Mui joven ingresó en el ejército.
XIV La alegría de amar permite divertirse, allí donde sólo hay aburrimiento, y asimismo afron­tar impunemente peligros a que en otra hora se hubiera sucumbido.
A CARTA DE LA LIBERTADORA Los limeños, que por los años de 1825 á 1528, oyeron can- tar en la Catedral, entre la Epístola y el Evangelio, á guisa de antífona.
Y cuan­do dijo a la pobre lady Fermor en alta voz y delante de to­dos que le interesaba poquísimo la música, pero que la volvían loca los músicos, pensaron todos que la quiromancia era una ciencia peligrosa, que no se podía fomen­tar más que en téte-a-téte.
Examinar si el Ser es uno en ese 5 sentido es, pues, como discutir cualquiera de las otras tesis que se presentan sólo por discutir, tales como la de Heráclito o la de que el Ser es un único hombre, o es como refu­tar una argumentación erística, tal como la de Meliso o la de Parménides (pues ambos parten de premisas falsas y sus 10 conclusiones no se siguen; la de Meliso es más bien tosca y no presenta problemas, pero si se deja pasar un absurdo se llega a otros, y en eso no hay ninguna dificultad).
Os he dado brazos para cultivar la tierra y un pequeño resplandor de razón para guiaros; he puesto en vuestros corazones un germen de compasión para que os ayudéis los unos a los otros a sopor­tar la vida.
¿A qué depemos el fonor de per al señor Fernández en esta su casa?... ¿Tiene compras que hacer u ortenes que tar?... Y al explicarle que deseaba saber el lugar donde estaba su cliente y que le suplicaba me informara de él: ¡Ah, sí!
Así, por ejemplo, es propio del geómetra refu­tar la cuadratura del círculo por medio de los segmentos, pero refutarla por el método de Antifonte no es tarea propia de un geómetra.
Bueno: yo creo que el chico que nos servía cometió la imprudencia de decirle al padre eso, porque ayer, cuando nos sentamos, nos sirvió el mocoso, pero en el momento de levantarnos y dejar paga la consumición, preciso instante en que el chico venía para recoger las monedas, el padre, que vigilaba un gato o una paloma distraída, el padre se precipitó, le dio una orden al chico, y, ¡fíjese bien!, sin contar el dinero, para ver si estaba o no justo el pago de la consumición, se lo echó al bolsillo.
¿Crees tú, crítico optimista que cantaleteas el místico renacimiento y cantas hosanna en las alturas, que la ciencia notadora de los Taine y de los Wundt, la impresión religiosa que se desprende de la música de Wagner, de los cuadros de Puvis de Chavannes, de las poesías de Verlaine y la moral que le ense ñan en sus prefacios Paul Bourget y Eduardo Rod, sean ca denas suficientes para sujetar a la fiera cuando oiga el Evan gelio de Nietzsche?... El puñal de Cesáreo Santo y el reven tar de las bombas de nitroglicerina pueden sugerirte la res puesta.
El plazo para verificar la ins­cripción será el de un año, á con­tar desde el día de la publicación de la obra; pero los beneficios de esta ley los disfrutará el pro­pietario desde el día en que comenzó la publicación, y sólo los perderá si no cumple aque­llos requisitos dentro del año que se concede para la inscripción.