Tíber

Tíber (Tevere)

 
Río de Italia central. Nace en el Apenino Tosco-Emiliano, riega Toscana, Umbría y el Lacio, pasa por Roma y desemboca en el Tirreno por Ostia; 405 km.
Traducciones

Tíber

SMTiber
Ejemplos ?
No plugo a los dioses que contigo buscase los ítalos confines, campos adonde me llaman los hados, y el ausonio Tíber, sea cual fuere".
Pasmáronse los Rútulos; el mismo Mesapo quedó aterrado y se turbaron sus caballos; suspende su curso el ronco Tíber y retrocede, temeroso de lanzarse al mar.
Veo guerras, horribles guerras, y al Tíber arrastrando olas de espumosa sangre; no te faltarán aquí ni el Simois, ni el Janto, ni los campamentos griegos.
Del César con la púrpura ceñida, diadema de cien reyes por corona, al arrullo del Tíber adormida Roma descansa, la imperial matrona.
Tras ese haz de despojos Que al ancho Tíber las espaldas doma, Me prosterné de hinojos, Para tornar los ojos A sorprender la eternidad de Roma.
Como de costumbre, el Tíber correrá a sepultarse en las olas del Océano y la luna proseguirá su curso arrastrada por blancos corceles.
¿Quién negará que los arroyos despeñados, pueden subir a las cumbres de los montes, y volver a su fuente el Tíber, cuando tú cambias por las lorigas de Iberia los libros de Panecio, recogidos en todas partes, y la doctrina de Sócrates, defraudando las esperanzas que nos hiciste concebir?
«La libertad, amable peregrina, su templo allí plantó; y allí su llama hermosa arde otra vez, pura y divina. «Y en todos sus oráculos proclama que al Magdalena y al Rimac turbioso ya sobre el Tíber y el Garona ama».
Hubo una ciudad antigua, Cartago, poblada por colonos tirios, en frente y a gran distancia de Italia y de las bocas del Tíber, opulenta y bravísima en el arte de la guerra.
Se libera de su herboso muelle la atada cuerda, 445 y lejos las insidias y de la malfamada diosa dejan la morada y a unos bosques se dirigen donde nuboso de sombra al mar prorrumpe el Tíber con su rubia arena.
Largos destierros te están destinados y largas navegaciones por el vasto mar; llegarás en fin, a la región Hesperia, donde el lidio Tíber fluye con mansa corriente entre fértiles campiñas, pobladas de fuertes varones.
En estas circunstancias soñé una noche que veía a través de la ventanilla del tren el Tíber y el puente de Sant-Angelo; luego echaba a andar el tren en dirección contraria y pensaba yo que tampoco aquella vez se lograba mi deseo de visitar la Ciudad Eterna.