Stamford

Stamford

 
C. del NE de E.U.A., en el estado de Connecticut, suburbio del Gran Nueva York; 108 056 h (área metropolitana, 184 898 h). Puerto de cabotaje. Ind. química y de instrumentos de precisión.
Ejemplos ?
Prefiero tener un compañero antes que vivir solo. El joven Stamford, el vaso en la mano, me miró de forma un tanto extraña. -No conoce todavía a Sherlock Holmes -dijo-, podría llegar a la conclusión de que no es exactamente el tipo de persona que a uno le gustaría tener siempre por vecino.
Este no es un rasgo distintivo del dominio colonial inglés, sino simplemente una imitación del sistema holandés, hasta el punto de que para caracterizar la labor de la Compañía inglesa de las Indias Orientales basta repetir literalmente lo dicho por sir Stamford Raffles...
No había pasado un día desde semejante decisión, cuando, hallándome en el Criterion Bar, alguien me puso la mano en el hombro, mano que al dar media vuelta reconocí como perteneciente al joven Stamford, el antiguo practicante a mis órdenes en el Barts.
En los viejos tiempos no habíamos sido Stamford y yo lo que se dice uña y carne, pero ahora lo acogí con entusiasmo, y él, por su parte, pareció contento de verme.
Una vez fuera de Holborn y rumbo ya al laboratorio, Stamford añadió algunos detalles sobre el caballero que llevaba trazas de convertirse en mi futuro coinquilino.
El descubrimiento de una mina de oro no habría encendido placer más intenso en aquel rostro. -Doctor Watson, el señor Sherlock Holmes -anunció Stamford a modo de presentación.
Como reza el dicho, «no hay objeto de estudio más digno del hombre que el hombre mismo». -Aplíquese entonces a la tarea de estudiar a su amigo -dijo Stamford a modo de despedida-.
Una veintena de casos me acuden a la mente en los que la prueba hubiera sido decisiva. -Parece usted un almanaque viviente de hechos criminales -apuntó Stamford con una carcajada-.
Me da la sensación, Stamford -añadí mirando fijamente a mi compañero-, de que tiene usted razones para querer lavarse las manos en este negocio.
-Hemos venido a tratar un negocio -dijo Stamford tomando asiento en un elevado taburete de tres patas, y empujando otro hacia mí con el pie-.
La historia de la Singapur moderna comienza en 1819, cuando el inglés Thomas Stamford Raffles construye un puerto británico que permitirá que la isla se convierta en un importante centro comercial con India y China, y sea un prestigioso puesto comercial del Sureste Asiático, convirtiéndose así en una eminente ciudad portuaria.
Se consideró la posibilidad de vender el terreno a la compañía ferroviaria Great Western Railway Company, quienes querían utilizar el terreno para depositar carbón en él, pero a último hora Gus decidió fundar su propio club de fútbol, el Chelsea Football Club, para ocupar el terreno como rival del Fulham. Gus contrató al arquitecto Archibald Leitch para construir el Stamford Bridge.