Sófocles

Sófocles (Sophoklḗs)

 
(496-406 a C) Poeta trágico griego. Con Antígona, representada en el año 440 a C, alcanzó el primer puesto entre los poetas griegos. Admite la intervención de los dioses en los conflictos humanos, pero busca el principio de la acción en la voluntad del hombre. solo siete de sus dramas han llegado completos a nosotros: Edipo Rey, Edipo en Colona, Electra, Ayax y Las traquinianas.
Traducciones

Sófocles

SMSophocles
Ejemplos ?
El lacayo no trate cosas altas, ni diga los conceptos que hemos visto en algunas comedias extranjeras; y, de ninguna suerte, la figura se contradiga en lo que tiene dicho. Quiero decir, se olvide, como en Sófocles se reprehende no acordarse Édipo del haber muerto por su mano a Layo.
Me gustaría llamar a esto la rima gigantesca o shakespeariana; y es que Shakespeare es un maestro en ella. : Ya Sófocles creía de buena fe que los hombres (Menschen) que él retrataba eran mejores que los reales.
Eternizó de Sófocles la gloria Pintar a Edipo en su dolor infando; Ciñó Eurípides lauro de victoria El triste afán de Andrómaca llorando.
Quiero decirles que el día viernes, en mi carácter de Presidenta de la República, he dirigido una carta al titular de la Cruz Roja Internacional para que tome las medidas pertinentes e interceda ante el Reino Unido para poder identificar a los hombres argentinos y aún ingleses que no han podido ser identificados, porque cada uno merece tener su nombre en una lápida, cada madre tiene el derecho inalienable, como Antígona, de Sófocles, viene desde el fondo de la humanidad, del fondo de la historia de enterrar a sus muertos, ponerle una placa y llorar frente a esa placa.
Pero si estas cosas te parecen con exceso fabulosas y fraguadas por el capricho, al menos me concederás, Aper, que no logró menor gloria entre los hombres Homero que Demóstenes; ni que se ciñese a más estrechos confines la fama de Eurípides y Sófocles que la de Lisias de Hypérides; aún hoy hallarás muchos que no aprecien tanto la gloria de Cicerón como la de Virgilio; ni tiene tanto nombre ningún libro de Asinio o de Mesala como la Medea de Ovidio o el Tiestes de Vario.
Allí acudía la juventud de Grecia a escuchar en las academias, el liceo y el pórtico las austeras lecciones de la moral, y no muy lejos se levantaban teatros magníficos para declamar, con el auxilio de la música, las grandes obras de Esquilo, Sófocles y Eurípedes, que alternaban con las del atrevido Aristófanes, a quien Menandro siguió después para oscurecer la gloria de cuantos le habían precedido.
Antes de poner término a este discurso hagamos todos aquí una estación; recojamos el espíritu y el aliento, porque el momento es tan terrible como solemne. Sófocles escribió una de las más bellas tragedias del mundo, que intituló Edipo rey.
El viajero universal o noticia del mundo antiguo y nuevo, obra recopilada de los mejores viajeros, traducida al castellano y corregido el original e ilustrado con notas por don Pedro Estala, Madrid, 1795-1801, 43 vols. "Discurso sobre la tragedia", en su traducción de Sófocles, Edipo tirano, 1793.
El» tercetos anteriores, y como para relatainos que ha leí- do á Sófocles, á Aristóteles, á Ennio, á Estrabón y á Plinio, nos exhibe á Cicerón, al cual indudablemente no ha conocido sólo de nombre, pues traduce uno de sus conceptos: Oid á Cicerón cómo resuena con elocuente trompa, en alabanza de la gran dignidad de la Camena; el buen poeta (dice Tulio) alcanza espíritu divino, y lo que asombra es darle con los dioses semejanza.
¿Qué bien hizo Esparta a la Grecia? ¿Tuvo nunca ni Demóstenes, ni Sófocles, ni Apéles, ni Fidias? El lujo de Atenas hizo hombres grandes en todo género: Esparta tuvo algunos capitanes pero en menos número que las demás ciudades.
Entre esa gran tragedia y la de Sófocles, a vuelta de algunas diferencias, hay tan maravillosas semejanzas, que me atrevería a intitularla Edipo pueblo.
Entre la tragedia de Sófocles y esa otra tragedia sin nombre y sin título, cuya maravillosa grandeza acabo de exponer a vuestros ojos con toda su terrible majestad, hay la misma distancia que entre los dioses gentílicos y el Dios de los hebreos y los cristianos; la misma que entre la Fatalidad y la Providencia; la misma que entre las desdichas de un hombre y las desventuras de un pueblo que ha sido el más libre de todos los pueblos y el más grande de todos los poetas.