Prefiero ...

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Collins Multilingual Translator © HarperCollins Publishers 2009
Ejemplos ?
-¡Cuánto me ha gustado el viejo duende nórdico! -¡Pues yo prefiero los chicos! -objetó la lombriz de tierra; pero es que no veía, la pobre.
-¡Y yo prefiero que me ahorquen! -gritó el Capitán. -Es usted muy compasivo... -prosiguió la huérfana-, y le agradezeco con toda el alma lo que padece al ver que en nada puede ayudarme...
¿De dónde saca usted que yo aceptaría su mano; que yo no prefiero vivir sola, aunque para ello tenga que trabajar día y noche, como trabajan otras muchas huérfanas?
Y como pienso que si me fuera a referir uno a uno a los demás tópicos desarrollados en este volumen de Addiego, Pérez y Duarte, es muy probable que incurriese en grave reincidencia, prefiero cortar aquí mismo – y corto sin vacilar – una exposición cuyo objetivo central creo – por lo demás - que ya dejé llenado.
—¿No temes que el tigre te despedace? —Lo prefiero a que maniatado me arranquen como el cuervo, una a una las entrañas. —¿Por qué no llevas luto en el sombrero por la heroína?
LA MONJA Cuando la imprudencia importa, yo soy obediente y... DON JUAN ¡Bueno! Si no desplegáis la boca, yo os prefiero a la abadesa. LA MONJA No hay abadesa; es priora.
pero como nunca me han importado las verborreas de los medios, prefiero circular de voz en voz, como antes...cuando los rapsodas, los cuicanime, los juglares, los aedas eran los voceros o voceadores de las emociones sociales.
(APLAUSOS), porque debo decir que prefiero mil veces el patriotismo estoico, sereno y noble de nuestros campesinos, al patriotismo vocinglero —que tiene muy poco de puro y de noble— de muchos de los que pululan en la capital de la república.
Sin que ello importe parangonarme con mis dos ilustres amigos y compañeros en la Real Academia Española, al lado de los cuales no paso de ser un simple (y tómese este simpVe hasta en su acepción maligna) borroneador de papel, declaro que, como ellos, prefiero pecar de indulgente á pecar de severo.
Perdone usted la rudeza de mis palabras, pero cada uno es como Dios lo ha criado y a mí no me gusta engañar a nadie. ¡No sé por qué ley de mi naturaleza prefiero que me peguen un tiro a que me traten con bondad!
Sócrates: Primeramente, ¿cuál de estas dos cosas te daría más cuidado: formarte de estos hombres una idea que te les haga temibles, o tomarlos por hombres de quienes nada tienes que temer? Alcibíades: Sin dudar, prefiero formar una gran idea de ellos.
El coyote se compadeció de su primo domesticado y pensó para sí: -Yo por eso no me dejo de estos ingratos hombres. Mira el pago que dan después de tan buenos servicios. Prefiero la libertad, a estar al servicio de alguien que no nos valora.