Plinio

Traducciones

Plinio

SMPliny
Plinio el JovenPliny the Younger
Plinio el ViejoPliny the Elder
Ejemplos ?
Es éste una columna de humo y de ceniza que se eleva perpendicularmente desde el cráter a una prodigiosa altura, donde se extiende en torno en inmensa copa, formando la imagen del árbol que le da nombre. Plinio el Joven, comparó ya con él este fenómeno en la carta con que refiere a Tácito la muerte de su tío y la destrucción de Pompeya.
Considerémonos, como dice Plinio, desnudos sobre la tierra, expuestos al frío, al calor, a la humedad, y a los choques de los demás cuerpos que nos rodean por afuera, y fatigados del hambre y de la sed que interiormente nos afligen.
Convithier XIII: “Charitas cunia crédit.” “Por mi parte nunca encontré en la santa Biblia que vaya contra ello.” “Leed el prontuario de Historia Natural de Plinio.” “En Mateo XVII se dice que la transfiguración del Señor.” “San Juan el evangelista (apoc.
Vamos a cenar, si es posible, en nuestra pintoresca hostería, donde temo que sólo nos sirvan filetes fósiles y huevos frescos puestos antes de la muerte de Plinio.
Mas si dudare alguno de que hubiese caballos tan pequeños, pareciéndole sueños, y a la naturaleza le quisiese quitar de milagrosa el atributo, aunque sea sin fruto, la tácita objeción quedará llana con irse de aquí a Tracia una mañana que esté desocupado de los negocios de mayor cuidado, y verá los pigmeos, que en la región de trogloditas feos también los pone Plinio, que hizo destos monstros escrutinio, y en las lagunas del egipcio Nilo otros autores por el mismo estilo, que escriben que, trayendo de Etiopia, donde hay bastante copia, dos pigmeos a Roma, (gente grave), se murieron de cólera en la nave.
Verdad es que Estrabon no la cita en su obra, pues en medio de detenerse bastante en la descripcion de la costa occidental de Galicia, solo habla del puerto de los Artabros (c) ó como el dice que los llamaban en su tiempo arrotrebas, añadiendo que estos tenian muchas ciudades á la orilla del mar y en rededor de aquel gran seno, á cuya inmediacion sitúa el Promontorio Nerio. Plinio no aclara mas la dificultad (d) : menciona el pueblo de Eburo Britium, voces separadas que algunos comentadores han reducido á una sola; en seguida habla de los arrotrebas ó artábros y los pone cerca de un Promontorio que antes habia llamado Céltico, y termina espresando la distancia desde él al Pirineo, sin detenerse en el puerto ó seno Brigantino.
El» tercetos anteriores, y como para relatainos que ha leí- do á Sófocles, á Aristóteles, á Ennio, á Estrabón y á Plinio, nos exhibe á Cicerón, al cual indudablemente no ha conocido sólo de nombre, pues traduce uno de sus conceptos: Oid á Cicerón cómo resuena con elocuente trompa, en alabanza de la gran dignidad de la Camena; el buen poeta (dice Tulio) alcanza espíritu divino, y lo que asombra es darle con los dioses semejanza.
Dice que el nombre del poeta es sombra y tipo de deidad santa y secreta, y que Ennio á los poetas santos nombra. Aristóteles diga qué es poeta, Plinio, Estrabón, y díganoslo Roma que dio al poeta nombre de profeta etcétera.
Idiotas y Plagiarios y Magistas son otro tanto oro para decir mal de los modernos; y quando las otras digan que hacen vaynicas, si la preguntaren qué hace, diga que comentarios, notas y escolios, y sean á Plinio si fuere posible.
Coronaba la soberbia romana las diversas hazañas de sus capitanes también con diversas coronas: ya con la cívica al que defendía al ciudadano; ya con la castrense al que entraba en los reales enemigos; ya con la mural al que escalaba el muro; ya con la obsidional al que libraba la ciudad cercada o el ejército sitiado o el campo o en los reales; ya con la naval, ya con la oval, ya con la triunfal otras hazañas, según refieren Plinio y Aulo Gelio...
El Emperador Cárlos V le nombró Continuo de su Real Casa, y por Marzo de 1525 y Julio de 1530 le hizo merced del oficio de Merino de la Ciudad de Barbastro y Villa de Almudevar, y Bayle de Huesca, donde desempeñando sus obligaciones, no desistió de su aplicación á la literatura en el Indice Latino de hechos gloriosos de los Reyes de Aragón : en el Memorial de las Casas antiguas de este Reyño : en la multitud de Cartas y Poesías Latinas: en el reconocimiento de Crónicas, y otras varias obras : en las ilustraciones á los 7 libros de los Comentarios de Julio Cesar : en las notas á Claudiano : en las observaciones á Plinio ...
Nada tengo que decir de los poetas, porque, con la desdichada excepción de Wordsworth, han permanecido realmente fieles a su elevada misión y son universalmente conocidos como gentes sobre las cuales se puede contar totalmente en las obras de Herodoto, al que, a pesar de las superficiales y mezquinas tentativas de los modernos escoliastas para comprobar la veracidad de su historia, puede llamarse con justicia, "el Padre de las Mentiras" en los discursos públicos de Cicerón y las biografías de Suetonio, en lo mejor de Tácito, en la Historia Natural de Plinio...