Pléyades

Pléyades

 
mit. Las siete hijas de Atlas y de Pleyona, llamadas Maya, Celeno, Taigete, Electra, Astérope, Mérope y Alcione; los dioses las transformaron en estrellas para librarlas de Orión.

Pléyades

 
astron. Cúmulo estelar situado en la constelación de Tauro.
Traducciones
Ejemplos ?
Otros aseguran que el nombre de mayo proviene de Maia, o Maya, una de las Pléyades, hija natural de Atlas y de Pleyone, barragana de Júpiter y madre de Mercurio.
30 Las aguas se endurecen á manera de piedra, Y congélase la haz del abismo. 31¿Podrás tú impedir las delicias de las Pléyades, O desatarás las ligaduras del Orión?
Asi, pues, si tu espíritu desea riquezas, procede como te aconsejo y añade trabajo al trabajo. Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la recolección, y la labranza cuando ellas se oculten.
Pero, cuando salga del suelo el caracol para subir a las plantas y huya de las Pléyades, no caves tus viñas, sino que debes afilar tu hoz y excitar a tus servidores.
Y el regreso al hogar, el negro vuelo: con las dos alas el avión cortaba varas de noche para nuestro duelo. Aldebarán, que nos acompañaba, las Pléyades y el mar que las refleja miraron una urna que volaba.
jornada de misterio a las galaxias donde orbitan las verdades al acecho de quebrar los cristales cadeneros –disturbios antiandroides– para darles la pista a los ejércitos tan ciegos de su origen olvidado, maniatado por códigos castrados ante el miedo de perder las riquezas egocéntricas y los aires altaneros... ¡Pléyades de estrellas laceradas –gritaron mis voces exteriores– detengan sus pasos humillados!
–Oriones en ascenso– II Pléyades de estrellas laceradas por milenios de ignominias y de afrentas, despojadas de la cósmicas sendas de las hadas parturientas de la fuerza taladraron mis cabinas aturdidas de vacío en pos de cierzo y rasgaron la silueta de soberbia, harta de silencios, que me navegaba.
Allí puso la tierra, el cielo, el mar, el sol infatigable y la luna llena; allí las estrellas que el cielo coronan, las Pléyades, las Híades, el robusto Orión y la Osa, llamada por sobrenombre el Carro, la cual gira siempre en el mismo sitio, mira a Orión y es la única que deja de bañarse en el Océano.
Si se apodera de ti el deseo de la navegación peligrosa, teme la época en que las Pléyades, huyendo de la fuerza terrible de Orion, caen en el negro mar.
Y entonces Zeus encaminó por otro rumbo la carrera de las siete Pléyades, é hizo sucederse los asesinatos á los asesinatos entre los Atreidas, y celebrarse la comida á que dió nombre Tiestes, y aparecer el lecho adúltero de la pérfida cretense Aeropa; y por último, acaeció la desgracia de mi padre y de los míos, debida al miserable destino de nuestra casa.
Pero era noche cerrada, glacial, límpida; en el cielo, de un azul sombrío, centelleaba el joyero de los astros del hemisferio Norte; los cinco ricos solitarios de Casiopea, el perfecto broche de Pegaso, que una cadena luminosa reúne a Andrómeda y Perseo; la lluvia de pedrería de las pléyades; la fina corona boreal, el carro de espléndidos diamantes; la deslumbradora Vega, el polvillo de luz del Dragón; el chorro magnífico, proyectado del blanco seno de Juno, de la Vía Láctea...
Cuando las Pléyades, las Hiadas y la fuerza de Orión hayan desaparecido, acuérdate de que ha llegado el momento de labrar, y así será consagrado todo el año a los trabajos de la tierra.