Ejemplos ?
De su ciudad natal había traído a Sión costumbres refinadas, un vestir lujoso, gasas más sutiles, y joyas más caprichosas que las que usaban sus convecinas y aun las romanas del séquito de la esposa de Pilatos.
En mitad de la calle del Milagro había por los años de 1717 una casa de humilde apariencia, vecina a la de Pilatos. Ocupaba la casita del Milagro una vieja con más pliegues y arrugas que camisolín de novia, y su sobrina Jovita, la chica más linda para quien amasaban pan los panaderos de esa época.
Caracoles rasgueaba, al arrancar mayúsculas, que parecían cachumbos de vitoriera; palos y rabillos más eran cosa de dibujo, y su rúbrica, la de Pilatos pintiparada.
Con el cáliz en la mano, hizo igual ofrecimiento, y sus labios soberanos han dejado al Sacramento para el bien de los cristianos. Ya le llevan al Calvario, al son de ronca trompeta, y el inicuo de Pilatos le ha leído la sentencia.
Sonrióse al distinguir en la túnica del Nazareno unas franjas de ornamentación de gusto renacientes, y al notar que la soldadesca de Pilatos vestía, de medio cuerpo abajo, a la usanza española del siglo XVI, mientras Berenice, la tradicional «Verónica», lucía brial de joyante seda al estilo medieval.
Luego, por todo resto quedó allí un negruzco depósito de cenizas: el Astrólogo abrió una canilla, nuevamente el agua corría arrastrando la liviana carbonización, y entonces ambos salieron para el comedor. Una sonrisa irónica retozaba en el rostro de Erdosain. –¿Así que ha hecho como Pilatos, en? –Tiene razón, e inconscientemente.
I 1.Mas ninguno de los judíos se lavó las manos, ni Herodes, ni ninguno de los jueces de Jesús. 2. Y, como no querían lavárselas, Pilatos se levantó del tribunal. 3.
Y si éste no es milagro de gran fuste, que no valga y que otro talle; pues lo que soy yo me lavo las manos como Pilatos, y pongo punto final a la tradición.
¿Por qué? ¿Acaso Poncio Pilatos fue propietario en el Perú? Entre mis manos y bajo mis espejuelos he tenido los títulos que el actual dueño, compadeciendo acaso mi manía de embelesarme con antiguallas, tuvo la amabilidad de permitirme examinar; y de ellos no aparece que el pretor de Jerusalén hubiera tenido arte ni parte en la fábrica del edificio, cuya área mide cuarenta varas castellanas de frente por sesenta y ocho de fondo.
Los Valdez y Bazán, pertenecientes a la más rancia nobleza de Aragón, eran en el Perú muy considerados desde los tiempos de Pizarro; y más tarde, por enlace de familia, se aliaron con los Caviedes de Toledo, nobles como la gorra de Pilatos, y con los descendientes del caballero de espuela dorada D.
Pero Pilatos, que para hacer una alcaldada tenía escrúpulos de marigargajo, les contestó: «Compadritos, la ley me ata las manos para tocar ni un pelo de la túnica del ciudadano Jesús.
Y sin embargo, la casa se llama de Pilatos. ¿Por qué? Voy a satisfacer la curiosidad del extranjero, contando lo mismo que las viejas cuentan y nada más.