Perseo

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Perseo (Perseús)

 
mit. Héroe griego, hijo de Zeus y de Dánae. Decapitó la Medusa.

Perseo

 
astron. Constelación boreal.

Perseo (Perseús)

 
(212-165 a C) Último rey de Macedonia en 179-168 a C, bastardo de Filipo V. Fue derrotado en el 168 a C.
Ejemplos ?
Por estos tiempos, a Perseo y a su esposa Andrómeda, ya difuntos, en tal conformidad los admitieron y colocaron en el cielo, que no se avergonzaron ni temieron acomodar y designar sus imágenes a las estrellas, llamándolas con sus propios nombres.
A ella yo, si la pidiera, Perseo, de Júpiter nacido y de aquélla a la que encerrada llenó Júpiter con fecundo oro, de la Górgona de cabellos de serpiente, Perseo, el vencedor, y el que sus alas batiendo osa ir a través de las etéreas auras, 700 sería preferido a todos ciertamente como yerno; añadir a tan grandes dotes también el mérito, favorézcanme sólo los dioses, intento: que mía sea salvada por mi virtud, con vosotros acuerdo.” Aceptan su ley –pues quién lo dudaría– y suplican y prometen encima un reino como dote los padres.
Ahora deja que quien la buscó, por quien no es huérfana esta vejez, se lleve lo que por sus méritos y con la voz se ha pactado, y que él no a ti, sino a una cierta muerte antepuesto fue, entiende” Él nada repuso, sino que tanto a él como a Perseo con rostro 30 alternativo mirando, si acuda a éste ignora o a aquél, y demorándose brevemente, blandida con las fuerzas su asta cuantas la ira le daba, inútilmente, a Perseo le manda.
El monstruo, con bermellón sangre mezclados, oleajes de su boca vomita; se mojaron, pesadas por la aspersión, sus plumas, y no en sus embebidos talares más allá Perseo osando 730 confiar, divisó un risco que con lo alto de su vértice de las quietas aguas emerge: se cubre con el mar movido.
Después de que, acabados los banquetes, con el regalo de un generoso baco 765 expandieron sus ánimos, por el cultivo y el hábito de esos lugares pregunta el Abantíada; al que preguntaba en seguida el único; el cual, una vez lo hubo instruido: “Ahora, oh valerosísimo”, dijo, “di, te lo suplico, Perseo...
Alguno escriben que fue vencido y preso este Libero, y otros que fue muerto en una batalla por Perseo, y hasta señalan el lugar donde fue sepultado, y, con todo, en honor de su nombre, como si fuera Dios, han instituido los impuros demonios unas solemnidades religiosas, o, por mejor decir, unos execrables sacrilegios que llaman bacanales.
55 Entonces también a él, que con flexible mano doblaba los cuernos, Perseo con un palo que en medio puesto del ara humeaba lo derribó, y entre sus quebrados huesos confundió su cara.
Mas no al Actórida Érito, cuya arma una ancha segur bifronte era, Perseo busca acercándole su espada, sino que, con altos 80 relieves protuberante y por el peso de su mucha masa ingente, con las dos manos levanta una cratera, y se la estrella al hombre; vomita él rútilo crúor, y hacia atrás cayendo la tierra con su moribunda cabeza golpea.
Tendido está también Melaneo, de los cuarteles de Perseo seguidor, y riquísimo en campo nasamoníaco Dórilas, el rico en campo Dórilas, que él no había poseído otro 130 más extensión, o los mismos elevaba montones de incienso.
Como una tigresa al oír en los extremos de un valle los mugidos de dos manadas, aguijoneada por el hambre, 165 no sabe a cuál de ambos mejor lanzarse y por lanzarse arde a ambos, así dudoso Perseo de si a diestra o a izquierda irse, a Molpeo con una herida atravesando la pierna aparta, y contento con su huida quedó, puesto que no le da tiempo Etemon, sino que enloquecido está; y, ansiando hacerle heridas en lo alto de su cuello, 170 con no circunspectas fuerzas lanzando la espada la rompió, y en la externa parte de la columna golpeada la lámina saltó despedida y de su dueño en la garganta se clavó.
Con ella sola se acostó el de Azulada Cabellera en un suave prado, entre primaverales flores. Y cuando Perseo le cercenó la cabeza, de dentro brotó el enorme Crisaor y el caballo Pegaso.
Sólo el Abantíada, de su mismo origen creado, Acrisio, queda, que de las murallas lo aleje de la ciudad de Argos y contra el dios lleve las armas; y su estirpe no cree que sea de dioses; pues tampoco de Júpiter ser creía 610 a Perseo, a quien Dánae había concebido de pluvial oro.