Pentecostés


También se encuentra en: Sinónimos.

pentecostés

1. s. m. RELIGIÓN Festividad católica que se celebra cuarenta y nueve días después del domingo de resurrección, para conmemorar la venida del Espíritu Santo.
2. RELIGIÓN Festividad judía que se celebra cincuenta días después de la pascua del cordero, para conmemorar la entrega de las tablas de la ley al pueblo israelita.

Pentecostés

 
m. liturg. Fiesta que los judíos celebran cincuenta días después de la Pascua del Cordero, en memoria de la ley que Dios les dio en el monte Sinaí.
Festividad de la venida del Espíritu Santo, que celebra la Iglesia católica.
Sinónimos

Pentecostés

sustantivo masculino
Traducciones

Pentecostés

Pentecost, Whitsunday

Pentecostés

Pfingsten

Pentecostés

Pentecôte

Pentecostés

pentecoste

Pentecostés

Pinksteren

Pentecostés

Pentecostes

Pentecostés

عيد العنصرة

Pentecostés

Петдесетница

Pentecostés

Letnice

Pentecostés

Pinse

Pentecostés

Pingst

Pentecostés

SM
1. (cristiano) → Whitsun, Whitsuntide
domingo de PentecostésWhit Sunday
2. (judío) → Pentecost
Ejemplos ?
Entre tanto, puesto que Nos, hace ahora dos años, por medio del breve Provida Matris, recomendamos a los católicos para la solemnidad de Pentecostés algunas especiales oraciones a fin de suplicar por el cumplimiento de la unidad cristiana, nos place ahora añadir aquí algo más.
Grupos étnicos: Negros 90%, Blancos 4%, Asiáticos o mixtos 6%. Religiones: Protestante 67% (Anglicana 40%, Pentecostés 8%, Metodista 7%, otras 12%), Católica 4%, ninguna 17%, otras 12%.
Hechos 2 1 Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; 2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; 3 Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos.
Felicidad llevaba ahora los vestidos de la señora; no todos, pues Carlos había guardado algunos, a iba a verlos a su tocador, donde se encerraba; ambas eran más o menos de la misma estatura; a menudo, Carlos, viéndola por detrás, era presa de una ilusión y exclamaba: ¡Oh!, ¡quédate!, ¡quédate! Pero por Pentecostés, Felicidad desapareció de Yonville, raptada por Teodoro, y llevándose todo lo que quedaba del guardarropa.
Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.
Para cumplir mejor y más eficazmente nuestro deseo, en vísperas de la solemnidad de Pentecostés, queremos hablaros de la admirable presencia y poder del mismo Espíritu; es decir, sobre la acción que El ejerce en la Iglesia y en las almas merced al don de sus gracias y celestiales carismas.
Como auspicio de este don celestial, y como prenda de nuestra paterna benevolencia, con todo el corazón damos a vosotros, venerables hermanos, al clero y a vuestro pueblo la bendición apostólica. Dado en Roma, junto a San Pedro, el 23 de mayo, fiesta de Pentecostés de 1920, año sexto de nuestro pontificado.
Si hay ciertos días festivos para celebrar cada uno de los misterios del Verbo Encarnado, no hay una fiesta propia para celebrar al Verbo tan sólo según su divina naturaleza; y aun la misma solemnidad de Pentecostés, ya tan antigua, no se refiere simplemente al Espíritu Santo por sí, sino que recuerda su venida o externa misión.
La Iglesia tiene también su cómputo aparte: Ciclos, Epactas, Témporas, Adviento, Septuagésima, Sexagésima, Quincuagésima, Cuaresma, Pasión, Ramos, Pascua de Resurrección, Cuasimodo, Pentecostés, y luego otras veinticinco dominicas numeradas, hasta volver al primer Domingo de Adviento...
Consiguió salir del primer aprieto el domingo de Pentecostés con buenas palabras y canciones de su gaita, pero, al llegar el día de San Martín, el oficial de guardia le transmitió la orden de que se presentase con la renta un día determinado o tendría que exiliarse del señorío.
En aquel instante un grito de espanto se escapó de todas las gargantas, ya que el horror no se había desvanecido con la silueta, y en un pavoroso momento de oscuridad más profunda los hombres vieron retorcerse en la copa del más alto de los árboles un millar de diminutos puntos fosforescentes, brillando como el fuego de San Telmo o como las lenguas de fuego que descendieron sobre las cabezas de los Apóstoles el día de Pentecostés.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.