Pelotas


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Pelotas

 
C. del S de Brasil, en el SE del estado de Rio Grande do Sul; 291 255 h.
Traducciones

Pelotas

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Ejemplos ?
Echan la cuerda a volar, lo mismo que un columpio, y se sujetan de una mano, de los dientes, de un pie, de la rodilla. Rebotan contra el palo, como si fueran pelotas.
El procurador, alzándose las gafas sobre la frente, empezó por asomar la nariz, receloso de que lloviesen pelotas de arcabuz; mas convencido de que todo no pasaba de bullanga populachera, cobró ánimo, levantó la celosía o rejilla, y sacando medio cuerpo fuera del antepecho gritó: -¡Ea, ea!
Al empezar la época de los juguetes, ya se comprenderá lo pronto que Amado se aburrió de trompos, pelotas, cuerdas, soldados de plomo, tambores y otras baratijas comunes; todos los días pedía juguetes nuevos y distintos, y he aquí que Colmania se puso en conmoción para idear novedades que distrajesen al príncipe.
XX En la juguetería hay juguetes noche y día: redondas pelotas y trompos que botan: Hay trenes que en rieles van caminando y carreteritas con coches paseando.
¡Bah, para que uno los corrigiese, diez le salían a usted con excusas y disculpas, de cosas de niños: —qué quiere usted, en algo han de divertirse los pobrecitos; y milagro si no le daban todavía realitos para compra de pelotas en lo de Varela...
Ello es que con el aliciente del Juego de pelotas, en la Figurita del Cordón aquello se hizo un paseo en los días festivos para el sexo barbudo, pero con ojo a los Portones, para templar temprano a la ciudad, antes que se cerrasen, so pena de tener que quedarse afuera y tener que pernoctar en los pollos, haciendo compañía a las ratas, que tenían por allí, en los fosos, su madriguera.
Al correr del tiempo, desapareció de la escena aquel juego de pelotas, y la figurita de la esquina, con el viejo edificio, que venía a quedar donde es hoy esquina de las calles 18 de Julio y Tacuarembó, cuadrando la casualidad, de haber otra figurita en la de enfrente, haciéndole bis a la desaparecida.
Después, pasado algún tiempo, vino el trinquete de Valentín, en la nueva ciudad, con sus pelotas, sus guantes, sus bailes, sus vasquitas y su música, a echarle tierra a la difunta del Cordón, y en seguida la cancha de Cazenave a remachar el clavo.
255 Los labios le besa, y que se le devuelve cree y le habla y la sostiene y está persuadido de que sus dedos se asientan en esos miembros por ellos tocados, y tiene miedo de que, oprimidos, no le venga lividez a sus miembros, y ora ternuras le dedica, ora, gratos a las niñas, presentes le lleva a ella de conchas y torneadas piedrecillas 260 y pequeñas aves y flores mil de colores, y lirios y pintadas pelotas y, de su árbol caídas, lágrimas de las Helíades; orna también con vestidos su cuerpo: da a sus dedos gemas, da largos colgantes a su cuello; en su oreja ligeras perlas, cordoncillos de su pecho cuelgan: 265 todo decoroso es; ni desnuda menos hermosa parece.
No todos estos llevan armas, ni hacen resonar yelmos ni carros; los más disparan con la honda pelotas de pardo plomo; otros blanden dos dardos en la mano y cubren sus cabezas rojos capirotes de piel lobuna; llevan descalzo el pie izquierdo y una abarca de cuero crudo les cubre el derecho.
—repitieron los muchachos—: ¡Se lleva la riñonada y el tongorí! — Y cayeron sobre su cabeza sendos cuajos de sangre y tremendas pelotas de barro.
Me queda un recuerdo último, el de una doble plancha que no me cabe en juicio; fué pública opinión que una extranjera Reina corrió pidiendo toros de vuelta recogiendo pelotas de un frontón, y osó desflorar alguien de un triunfo las primicias que fiel para sus Reyes un pueblo preparó.