Pegaso

Pegaso (Pégasos)

 
mit. Caballo alado, servidor de Zeus.
astron. Constelación boreal.
Traducciones

Pegaso

Pegasus

Pegaso

Pegasus

Pegaso

SMPegasus
Ejemplos ?
Con ella sola se acostó el de Azulada Cabellera en un suave prado, entre primaverales flores. Y cuando Perseo le cercenó la cabeza, de dentro brotó el enorme Crisaor y el caballo Pegaso.
Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi.
El muy prosaico, ¿pues no se le antoja decir, después de habernos malzurcido un mediano pedazo de grana ajeno entre sus miserables retales, que tiene comercio con las musas, cuando en el Parnaso no le querrían ni para limpiar las inmundicias del Pegaso...
Pero ésta indicaba en mi más miedo que alegría, y recordé que el gamoso Pegaso debe sus alas al temor, y que es muy natural que le representen con este atributo, puesto que brincó y se encaramó por los aires hasta el cielo, huyendo de los mordiscos de la furiosa Quimera.
A los que un Píndaro diera, por los olímpicos juegos, por el salto, por la carrera la oda cara a los griegos, que se cerniría sonora sobre el aquilino aeroplano que es grifo, pegaso y quimera; sobre el remero que evoca haciendo volar la prora los de la pristina galera; sobre los que en lucha loca disputan la elástica esfera; sobre las sudosas frentes de los sanos adolescentes.
–corto circuito largo– besar gusanos, amar serpientes, pasear las hienas, atarse a buitres, mi astronave con sus vértigos de liberada –veloz envanecida de sus vuelos– superando elipses, trascendiendo hipérbolas, afrentando escapes y parábolas lombrices se extravió por los espacios estelares, lejos del sol... y desbocada –Pegaso no identificado– los gases y los ácidos quemaron agoreros su estructura cibernética.
León por delante, dragón por detrás y cabra en medio, resoplaba una terrible y ardiente llama de fuego. Pegaso la mató y el valiente Belerofonte.
A éste le venía el nombre de que nació junto a los manantiales del Océano, y a aquél porque tenía en sus manos una espada de oro. Pegaso, levantando el vuelo y abandonando la tierra madre de rebaños, marchó a la mansión de los Inmortales y allí habita, en los palacios de Zeus, llevando el trueno y el rayo al prudente Zeus.
Pero era noche cerrada, glacial, límpida; en el cielo, de un azul sombrío, centelleaba el joyero de los astros del hemisferio Norte; los cinco ricos solitarios de Casiopea, el perfecto broche de Pegaso, que una cadena luminosa reúne a Andrómeda y Perseo; la lluvia de pedrería de las pléyades; la fina corona boreal, el carro de espléndidos diamantes; la deslumbradora Vega, el polvillo de luz del Dragón; el chorro magnífico, proyectado del blanco seno de Juno, de la Vía Láctea...
Ni es nuevo el ver que vuela, pues que pintan con alas al Pegaso, volando por las cumbres del Parnaso; que vemos en Orlando el Hipogrifo, monstro compuesto de caballo y grifo.
Ojalá tuviese yo á mano al Pegaso ó al Hipógrifo, para imitar á Perseo ó á Astolfo, montar en él, y correr á rienda suelta á donde y por donde el monstruo quisiera llevarme.
Partió el hijo del Rey la tercera naranjita de oro; se presentó a su vista la mujer más hermosa que puede imaginarse; le pidió lo mismo que las dos primeras, se lo presentó, y ella de un salto se colocó en la grupa del caballo, al cual le nacieron alas. Con la presteza del relámpago el nuevo Pegaso condujo al caballero y a la dama al palacio real.