Pedro de Quirós

Quirós, Pedro de

 
(s. XVII) Poeta español. Autor de sonetos, madrigales y canciones publicadas con el título de Poesías divinas y humanas del P. Pedro de Quirós.
Ejemplos ?
Rivadeneyra, 1854) Edición al cuidado de Adolfo de Castro que incluye obras de Garcilaso de la Vega, Gutierre de Cetina, Diego Hurtado de Mendoza, Cristóbal de Castillejo, Fernando de Herrera, Francisco de Medrano, Pablo de Céspedes, Francisco Pacheco, Francisco de Rioja, Juan de Arguijo, Pedro de Quirós, Juan de Salinas, Baltasar del Alcázar y Luis de Góngora.
Entre los cultivadores del género destacaron: Pedro Calderón de la Barca (La mojiganga de las visiones de la muerte), Juan Vélez (Mojiganga de las figuras), Simón Aguado (Mojiganga de las niñas de la Rollona), Vicente Suárez de Deza, Francisco Monteser, Alonso de Ayala y Manuel de León Marchante, entre otros. También cultivaron el género Francisco de Quevedo y Pedro de Quirós.
Con posteridad. Pedro de Quirós, señor de la casa de San Román, casó en primeras nupcias con Leonor de Miranda y en segundas con María de Quirós.
Alonso de Escobar, 350 varas entre Laprida y Zufriategui (calle lateral a la Avenida General Paz, lado de Provincia). Pedro de Quirós, 400 varas entre la calle Zufriategui, comprendiendo la Avenida General Paz y llegando hasta la calle Ramallo en la Capital Federal.
Usando sus prerrogativas de fundador de la ciudad el 11 de junio de 1580 Juan de Garay designó a los primeros siete miembros del Cabildo, que en aquel entonces estuvo en la órbita del Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay: Alcaldes ordinarios: Rodrigo Ortiz de Zárate y Gonzalo Martel de Guzmán Regidores: Pedro de Quirós, Diego de Olavarrieta, Antón Bermúdez, Luís Álvarez Gaytán, Rodrigo de Ibarrola, y Alonso de Escobar Procurador: Juan Fernández de Enciso Cumplidos sus mandatos, los siguientes alcaldes y regidores fueron elegidos por los regidores salientes cada 24 de junio hasta que a principios del siglo XVII comenzaron a hacerlo cada 1 de enero, no pudiendo ser reelegidos hasta pasados dos años y debiendo ser confirmados por el gobernador.
Y otorgó testamento cerrado en Oviedo el 21 de octubre de 1590 a fe de Pedro de Quirós.: El menor de sus hijos varones fue Pedro Bernardo de Quirós, que por razones cronológicas fue el único entre sus hermanos que alcanzó a gozar del tratamiento de Don, extendido a los varones de este linaje en los primeros años del siglo XVII.
Debió de morir mozo poco después, y tras él poseyeron la casa sucesivamente los cuatro siguientes: Luis Cuervo, Juan de Quirós, que también fue con su tío a la Florida, y Arias de Omaña, que murieron los tres sin descendencia, y Pedro de Quirós, que sigue.
Otros poetas conceptistas fueron: Alonso de Ledesma, Miguel Toledano, Pedro de Quirós y Diego de Silva y Mendoza, conde de Salinas.
No divulgó ni imprimió ninguno de sus versos, de los cuales han subsistido dos manuscritos apógrafos; el primero fue conocido solo en el siglo XIX y lleva el título de Poesías divinas y humanas del Padre Pedro de Quirós, Religioso de los Clérigos Menores de la Ciudad de Sevilla; estuvo entre las posesiones del conde del Águila y lo adquirió la Biblioteca Colombina o Capitular de la Catedral de Sevilla en 1821, donde Bartolomé José Gallardo llegó a estudiarlo.
Morata, “El manuscrito Rimas de Doripso de Quer. Hacia una nueva edición del poeta sevillano Pedro de Quirós (con un apéndice de textos inéditos), Dicenda.
Pedro de Quirós (Sevilla, c. 1590 - Madrid, 1667), eclesiástico, escritor y poeta español del Barroco. Hacia 1624 profesó en el Convento de Clérigos Menores de Sevilla; según Menéndez Pelayo residía aún allí en 1649, año de una terrible epidemia, y antes apenas había salido de la capital de Andalucía, salvas ligeras excursiones al vecino pueblo de Umbrete, cuyas damas y cuya vendimias celebró en un romance y un soneto; en 1657 hizo un viaje a la villa de Olivares, lo que narró en un poema satírico y el 4 de noviembre de 1659 concurrió con quintillas laudatorias a la fiesta de San Carlos Borromeo.
-¡Usted corre ya de mi cuenta! En esto nos apeamos del tren. - IV - La isla afortunada (PEDRO DE QUIRÓS.) -¡Antonia! ¡Antonia!...