Pedro Prado

Prado, Pedro

 
(1886-1952) Poeta y novelista chileno. Su obra poética supone una ruptura con la métrica rutinaria. Autor de Flores del cardo (1908) y Las horas (1935).
Ejemplos ?
Añade también más poetas hispanoamericanos, además de todos los anteriores (excepto Leopoldo Díaz): mexicanos (José Juan Tablada); chilenos (Manuel Magallanes Moure, Carlos Pezoa Véliz, Pedro Prado, Gabriela Mistral y Ángel Cruchaga Santa María); colombianos (Luis Antonio López); uruguayos (María Eugenia Vaz Ferreira); argentinos (Evaristo Carriego); panameños (Ricardo Miró); y filipinos (Jesús Balmori).
El 6 de marzo de 1938, al mando del capitán de corbeta, habilitado como capitán de navío, Pedro Prado Mendizábal, participó en la Batalla del Cabo de Palos.
En 1916 toma el seudónimo de Daniel Vásquez, sin embargo no durará mucho ese nombre ya que al años siguiente Pedro Prado lo destaca en la revista de Los Diez.
El mayorazgo incluía además dos propiedades: la casa que habían comprado en calle Compañía y que perteneció por más de 170 años entre sus descendientes (hasta que la compró el diario El Mercurio) y la estancia Pudahuel, que compraron a don Pedro Prado, al inicio del camino a Valparaíso (parte de este sector conocido actualmente como Lomas de Lo Aguirre).
Ocupa en estos días el cargo de Delegado marítimo y ayudante de Pedro Prado en la Jefatura de Operaciones de la Base naval malagueña.
esión de 14 de agosto de 1813 Asignación de sueldo al Secretario.- Prórroga de licencia al Regidor Diego Larraín.- Juan Francisco Larraín renuncia a su vara de Regidor.- Excusas por inasistencia de Pedro Prado.- Renuncia de Joaquín Gandarillas.- Supresión de sueldo al preceptor de minoristas.
Don Pedro Prado, Coronel del Regimiento de Caballería del Príncipe, ocupó toda la Cañada, desde San Francisco hasta San Lázaro con la gente que se pudo aprontar en aquella hora, destacándose diferentes rondas para la guarda y custodia de las calles de la ciudad.
Espera por consiguiente: Lo 1º, que cada habitante de esta capital dará razón a los comisionados don Tomás Vicuña, don Pedro Prado...
Asimismo dijeron los señores que para poder evacuar con pleno conocimiento de los fundamentos que el Regidor don Pedro Prado exponía en su oficio presentado al mismo Gobierno para no poder ser compelido y obligarlo a su asistencia para evacuar los asuntos del Ayuntamiento del mismo modo que lo deben ejecutar los demás señores, por el privilegio y regalías de su vara, que lo excepcionaba de la asistencia: se pidiese al Excelentísimo Gobierno que dicho Regidor Prado manifestase sus despachos y confirmación de su vara para, con vista de ellos, exponer lo que tuviese por conveniente.
En la ciudad de Santiago de Chile, a doce de agosto de mil ochocientos catorce, convocado el Cabildo y reunido en su sala capitular para recibir y dar posesión de los empleos de regidores a los ciudadanos que han sido electos y nombrados por el Excelentísimo Superior Gobierno a petición del pueblo, a consecuencia de su superior oficio de 10 del presente, que lo han sido los señores don José Agustín de la Jaraquemada, don José María Guzmán, don Anselmo Cruz, Doctor don Timoteo de Bustamante, Doctor don Pedro Ramón de Silva Bohórquez, don Juan de Herrera, don Gabriel de Valdivieso, don Pedro Antonio Villota, don Pedro Prado Montaner...
La revista surge a partir de las reuniones en las que, desde 1913, participaba un grupo de diez hombres liderados por Pedro Prado, quien en 1915 publica una crónica titulada “Los Diez”.
En la ocasión, Pedro Prado definió lo que luego sería el perfil, o línea editorial, de la revista y que en cierta forma manifiesta cuál era la posición de los miembros del grupo respecto del tema abordado en sus publicaciones, el arte: “Es requisito imprescindible para pertenecer a Los Diez estar convencidos de que nosotros no encarnamos la esperanza del mundo; pero (...), debemos observar con prolijidad todo nuevo ser que se cruce en nuestro camino, por si él encarnase esa esperanza, lo que no impide que, después de ese examen, él y nosotros nos riamos con gran pesadumbre y bulliciosa algazara de los continuos engaños que por este motivo nos ocurran”.