Paz de los Pirineos

Pirineos, Paz de los

 
hist. Tratado firmado en noviembre de 1659 entre Francia y España, en la isla de los Faisanes, que supuso la obtención, por parte de Francia, del Rosellón, Vallespir, Conflent, Capcir y parte de Cerdaña, así como el Artois y numerosas plazas fuertes de Flandes, Luxemburgo y Hainaut.
Ejemplos ?
Luis XIII tuvo también mucha caballería ligera y en tiempo de Luis XIV se hizo en extremo numerosa; no solo porque tuvo grandes ejércitos sino también porque a la paz de los Pirineos suprimió todas las compañías de ordenanza de los Mariscales de Francia y de otros muchos Señores y las redujo a compañías de los Príncipes.
Entre los abundantes sucesos históricos que tuvieron lugar en esta isla, el más importante fue la rúbrica del Tratado de Paz de los Pirineos después de veinticuatro conferencias llevadas a cabo entre Luis de Haro y el Cardenal Mazarino en 1659.
Después de la paz de los Pirineos (1659), la independencia de Portugal estaba amenazada por España, y Schomberg fue enviado como consejero militar a Lisboa con el apoyo secreto de Carlos II de Inglaterra.
Con motivo de la Paz de los Pirineos y las bodas de María Teresa de Habsburgo -hija de Felipe IV- con el futuro rey Luis XIV de Francia, la corona española quiso emular las producciones de ópera italiana que se realizaban en la corte francesa y por ello patrocinó para los festejos la puesta en escena de dos representaciones en las que todo el texto debía ser cantado: por un lado La púrpura de la rosa (1659), donde se emulaba la fábula de Venus y Adonis, y por otro Celos aun del aire matan, en torno al mito de Céfalo y Procris.
El conflicto fue finalmente superado con la Paz de los Pirineos (1659), por la cual el Condado de Rosellón y la mitad norte del Condado de Cerdaña pasaban para siempre a dominio francés, y España retenía la región de la baja Cerdaña.
El conflicto terminó con la Paz de los Pirineos (1659), por la cual el condado del Rosellón y la mitad norte del condado de la Cerdaña pasaban para siempre a dominio galo y Francia devolvía a España la Cataluña del sur de los Pirineos.
La supresión de las compañías de ordenanza hecha por Luis XIV después de la paz de los Pirineos, excepto las de los Príncipes de la casa real y de la compañía escocesa, terminó la mayor parte de estas disputas muy perjudiciales al servicio.
España aceptó firmar la Paz de los Pirineos en 1659, en la que cedía a Francia el Rosellón, la Cerdaña y algunas plazas de los Países Bajos como Artois.
En Cataluña la actitud favorable de la población a la causa austracista se debió a varios motivos: en primer lugar, el mal recuerdo que tenían los catalanes de los franceses desde que la Paz de los Pirineos (1659) certificó la cesión del Rosellón, con la ciudad de Perpiñán incluida, a la corona francesa –los catalanes estaban convencidos de que nunca se reunificaría el Rosellón con Cataluña con un rey Borbón en España–; en segundo lugar, el hecho de que la Casa de Austria siempre había respetado sus Constituciones, actitud diametralmente opuesta al centralismo borbónico.
En 1657 el duque debía readquirir Castro, pero no tenía la suma necesaria, por lo cual el nuevo pontífice, Alejandro VII, decidió la encameración definitiva, pero dos años después, en 1659, con la Paz de los Pirineos entre Francia y España, el duque consiguió hacer incluir una cláusula por la cual tenía 8 años más para recuperar el ducado.
De este modo dicho tratado es mencionado en los grandes tratados entre España y Francia que han fijado los límites territoriales entre ambos países: Paz de los Pirineos (1659) y Tratado de Bayona (1856).
En 1659, con la Paz de los Pirineos, los franceses reclaman Llansá y pretenden establecer la frontera en el cabo de Creus, pero más tarde se situó en el cabo de Cervera.