Paz de Augsburgo

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Augsburgo, Paz de

 
hist. Paz religiosa firmada por el emperador Carlos V y los príncipes protestantes alemanes en 1555. Se concedió a los príncipes el derecho de seguir la confesión religiosa que quisieran y se reconocieron sus derechos sobre las incautaciones a la Iglesia.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
a Paz de Augsburgo, también llamada "Paz de las religiones", fue un tratado firmado por Fernando, hermano y representante del emperador Carlos V, y las fuerzas de la Liga de Esmalcalda el 25 de septiembre de 1555 en la ciudad de Augsburgo en Alemania, por la cual se resolvía el conflicto religioso de la reforma protestante.
Su conversión le acarrearía conflictos desde el principio, pues la Paz de Augsburgo de 1555 daba el derecho a los príncipes alemanes de elegir entre el catolicismo y el luteranismo, pero no hablaba nada del calvinismo, que en teoría era una religión prohibida.
Esta idea estaba definida en el principio Cuius regio, eius religio, política religiosa en vigencia desde su establecimiento en la Paz de Augsburgo de 1555.
El nuevo statu quo quedó fijado con la Paz de Augsburgo (1555), que reconocía a los príncipes la potestad de imponer su religión, sin interferencias externas, a sus súbditos (principio cuius regio eius religio), reduciendo de modo evidente el poder del emperador dentro del Imperio.
Lejos de ser un acuerdo religioso, la Paz de Augsburgo era principalmente un amplio paquete de reformas constitucionales. Los llamados artículos religiosos, que eran minoría en el documento, no intentaban definir a las dos religiones aceptadas, el catolicismo y el luteranismo, sino que pretendían crear un marco legal para que ambas coexistiesen y no se aplicasen las leyes anti-herejía contra los protestantes.
El principio de la cuius regio eius religio (propuesto en la Dieta de Augsburgo que discutía la Confesión de Augsburgo, y definitivamente impuesto en la Paz de Augsburgo) impone que la religión del reino será la religión del rey.
Años más tarde, la paz de Augsburgo (1555) reconocía que cada príncipe podía profesar la religión que quisiera, sin que el emperador lo pudiese impedir, y que todos los súbditos debían seguir la religión del príncipe (según el principio cuius regio, eius religio).
Aunque estos últimos se negaron a reconocer la propiedad sajona de diversos terrenos arrebatados a varios obispados desde 1552, en desafío a la Paz de Augsburgo, al menos se comprometieron a no intentar recuperarlos por la fuerza.
A pesar de su victoria no logró el anhelado deseo de unificar política y socialmente el luteranismo con el catolicismo, por lo que tan sólo ocho años después, en 1555, se vio obligado a suscribir la «Paz de Augsburgo» por medio del cual se reconocía el inalienable derecho de los alemanes de adherirse a la confesión católica o al luteranismo.
La alienación política entre religiones se acentúo luego del Reichstag de 1608, el primero en su historia en concluir sin acuerdos, luego de que el entonces archiduqe Fernando de Habsburgo exigiera la devolución de todas las propiedades católicas confiscadas después de 1552 como condición para reconfirmar la Paz de Augsburgo de 1555.
La solución definitiva se alcanzó en la Paz de Augsburgo de 1555, por la que cada príncipe podía determinar la religión de su territorio (cuius regio, eius religio), y la posición del emperador quedó irremediablemente debilitada en el interior del Imperio.
El conflicto entre católicos y luteranos pronto desembocó en una guerra civil en el Imperio, y aunque los últimos fueron derrotados en la Batalla de Mühlberg en 1547, la paz no llegó, y finalmente ambos bandos firmaron la Paz de Augsburgo en 1555, que puso fin al conflicto militar.