Ejemplos ?
Los cuales, después de que a los níveos asientos doblegaron sus cuerpos, largamente, con múltiple festín equipadas fueron las mesas, cuandon entre tanto, con infirme movimiento agitando sus cuerpos, 305 verídicos cantos las Parcas comenzaron a declarar.
A tres Gracias tres Parcas combatieron, y las Gracias vencieron, que su rigor a profanar no atreve tanta luz, tanta rosa, tanta nieve.
Y esto viendo Y meditando las profundas hojas, Del grave antiguo error que me cegaba Y aun de mí mismo yo tuve vergüenza. Áureo siglo, Marqués, hilan ahora Los husos de las Parcas.
Y aunque Nise quedó muerta y rendida, dejó despierta en su beldad la vida; y así las Parcas lágrimas lloraron, las Parcas su sepulcro acompañaron, esfera breve donde la luz se eclipsa, el esplendor se esconde.
A las tres mujeres de mi sueño se asocian ahora las tres Parcas que tejen los destinos de los hombres, y sé que una de las tres mujeres -en el sueño, la dueña de la casa-es la madre, que da la vida al hombre, y con ella, como a mi en este ejemplo, el primer alimento.
Pero no hay dicha durable; y he ahí que un día mi monja cayó enferma, enferma de languidez; y los médicos ordenando el cambio de aires arrancáronla de su bello monasterio y la relegaron al de C. antro de tarascas, todas viejas como las parcas y feas como el pecado.
Así, pues, son verdaderamente las Parcas aquellas mujeres que encuentro al penetrar en la cocina en busca de alimento, como acostumbraba hacerlo de niño, cuando sentía apetito y me aconsejaba mi madre que esperase hasta que acabara ella de preparar la comida.
No me placen mil jóvenes a la vez; no soy mudable en amar, y, puedes creerme, tú sola serás el norte de mi perenne inclinación. Así merezca vivir contigo los años que me hilen las Parcas, y morir antes que profieras una sola queja contra mí.
Y ahora llamo al protector más allá el mar, al ternero :' nacido de Zeus que, de un soplo, lo hizo nacer de la ternera, nuestra antepasada que se alimentaba de flores; con el con­tacto que le dio su nombre puso un justo fin al tiempo reser­vado a las Parcas, y dio a luz a Épafo.
Pocas te declararé de las muchas cosas que te convendría saber para que te fuesen más seguros y hospitalarios los mares que vas a explorar, y los puertos ausonios en que has de hacer asiento, pues las Parcas vedan a Héleno saberlas todas, y Juno, hija de Saturno, le impide hablar.
La palabra sepelido no se olvide. Y si el viudo o apesamado consiente se dirá: manes, con sus sidereas sedes, y su polvillo de parcas .
Flamígero manejaré la espada -arcángel- para domar serpientes y rompiendo telarañas recobraré mis vuelos contenidos para vencer las parcas y Erinias controladas, llegaré al nuevo castillo -Delfos soñado- donde imperaré sobre mí mismo, dueño otra vez de mis entrañas y de mi carne con innovadas alas...