Palencia

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Palencia

 
Provincia del N de España que forma parte de la comunidad de Castilla y León. Limita con Santander, Burgos, Valladolid y León; 8 035 km2 y 173 306 h. Cap., la c. homónima. Se divide en tres unidades morfológicas: la Montaña, Páramo y Tierra de Campos. Su principal río es el Pisuerga. El clima es frío y lluvioso en la Montaña, y suave y seco en la Tierra de Campos. La vegetación es de bosques de hayas y robles en la Montaña. Producción de cereales, remolacha y patata y cría de ganado ovino y bovino. Extracción de carbón. El turismo invernal es importante en el sector N. La población absoluta es escasa, con tendencia a estabilizarse.
hist. En 1032 el territorio fue repoblado por Sancho III el Mayor, rey de Navarra. En el s. XIII se creó una industria lanera, cuyo apogeo se dio en el s. XVI. El rey Fernando VI decretó la construcción de tres canales. En 1833 fue creada la actual provincia. En 1856 hubo revueltas de campesinos. La aparición de yacimientos mineros equilibró el balance económico provincial.

Palencia

 
C. española, capital de la provincia homónima, 94,71 km2 y 78 629 h, regada por el río Carrión. Concentra el sector servicios y es núcleo de una región agraria. El clima es continental, con precipitaciones escasas. El crecimiento demográfico ha sido ininterrumpido, debido a la absorción de una parte del éxodo rural provincial.
hist. Los romanos la denominaron Palentia, tras someterla en el año 151 a C. Conquistada a los musulmanes, se inició su repoblación en el año 920. Durante el s. XIV fue un importante centro ganadero, pero en el s. XVI se inició la crisis del sector lanero castellano y con ella, la decadencia de la ciudad. A finales del s. XVIII, se inició una reactivación, la introducción de la industria harinera.
Ejemplos ?
Oíd mi canto los que creéis en la virtud y el Cielo; venid, almas transidas de quebranto, venid a oírme y hallaréis consuelo; veréis lucir tras la tormenta oscura un rayo de esperanza y de ventura. Dicen que en una ocasión (el año no hace a la esencia del hecho) había en Palencia un tal don Juan de Alarcón.
En una apartada alcoba De su casa de palencia, Sin otro mal ni dolencia Que el exceso de su edad, Don Gil de Alarcón, a solas Con su confesor, espera Su cercana hora postrera Con calma y serenidad.
Y ya próximo al ocaso El sol del día siguiente, Turba enlutada de gente Se vio a palencia volver, Y tras de todos un hombre Que en pie, en mitad del camino, Quedó el lugar por do vino Estudiando al parecer.
Adoraba el buen don Gil en su hijo, y era don Juan el mancebo más galán, más generoso y gentil que en Palencia se encontraba; siempre de amigos cercado, siempre de ellos festejado, puesto que él siempre pagaba.
Salió, sí, de la ciudad, pero a caballo y de día, con tal pompa y osadía que fue escándalo en verdad. Volvióse a Palencia, pues, y en su caballo mejor entró cual conquistador la misma tarde a las tres.
Todo en Palencia reposa, que es ciudad pobre, aunque insigne, y alberga de labradores gran parte y de gente humilde, y es fuerza que, pues madrugan, largas horas no vigilen.
Muertes e incendios a miles cometidos por contrarios victoriosos e invencibles, que demuelen las iglesias y se temen que se avisten dentro de poco en Palencia y a todos nos aniquilen; y ese mancebo os dijera: «Ven, es forzoso seguirme; yo sólo puedo salvarte, ¡yo te amo!» ¿Osarais seguirle?
Yo que, ¡oh lector!, tus intereses miro, Y a darte gusto aspiro, Tras el fin de don Juan un año anduve, Crónicas y memorias registrando, Manuscritos y sabios consultando Mas nada de don Juan a manos hube. Hasta que, al fin, pasando por fortuna, Y ha poco, por Palencia, Topé con la ocasión más oportuna.
¿Sabéis su casa vos? MARGARITA Sí, es en Palencia. LA DAMA Hasta Dueñas, venid, si os acomoda, en nuestra compañía, y diligencia para que os lleven a Palencia haremos de la mejor manera que encontremos.
¡Ay! ¿Dónde irá Margarita en su ciega inexperiencia, dónde irá sino a Palencia, do tal vez está don Juan? Porque, ¿quién logrará nunca, tan descaminado intento, que el humo no busque al viento ni el hierro busque al imán?
En una tarde nublada Del turbio enero venía Por una dehesa que guía De Palencia a Torquemada, Un hombre mal ataviado, Cuyo traje y porte fiero Le daban por extranjero, Aunque no por muy honrado.
Aboabdille Abeymatar, Rey de Granada, vasallo del Rey, cf. D. Aparizio, Obispo de Burgos, cf. D. Fernando, Obispo de Palencia, cf. D. Remondo, Obispo de Segovia, cf. D.