Pablo de Céspedes

Céspedes, Pablo de

 
(1538-1608) Poeta y pintor español. Obras: Arte de la pintura (poema) y La Cena (cuadro), entre otras.
Ejemplos ?
Excluidas las muchas obras que se le atribuyeron en el pasado y que posteriormente han sido documentadas a nombre de Luis de Velasco o se han asignado a artistas diversos, como Pablo de Céspedes, las obras firmadas o documentadas son: La emperatriz María y Felipe III príncipe (205 x 169 cm), Toledo, Museo de Santa Cruz, grisalla pintada con destino a uno de los arcos levantados en la ciudad de Toledo para recibir las reliquias de Santa Leocadia, junto con el retrato de Isabel Clara Eugenia conservado en el mismo museo y otras obras perdidas pintadas en colaboración con Luis de Velasco.
La nave central se cubre por cañón rebajado con lunetos y es obra también de Juan de Ochoa, con decoración de Francisco Garrido siguiendo diseños atribuidos a Pablo de Céspedes; la zona central forma recuadros de estuco con relives de la Asunción de la Virgen a los Cielos, Dios Padre, y los Santos Acisclo y Victoria; los lunetos se decoran con figuras de Daniel, Samuel, David y Salomón, y con el escudo del obispo Reinoso, situándose en los ángulos las representaciones de la Fe, la Esperanza, la Caridad y la Fortaleza.
Para la serie de los Retratos de los españoles ilustres con un epítome de sus vidas, ambiciosa empresa llevada a cabo por la Imprenta Real y la Calcografía Nacional entre 1791 y 1819, proporcionó los retratos de Diego García de Paredes y Pablo de Céspedes, trazados sobre dibujos de José Maea, y el del padre Bartolomé de las Casas, por dibujo de su hermano José.
Sin embargo, el testimonio más antiguo de la presencia de un pintor español en la corte de Urbino, además del citado documento de 1477, se encuentra en la obra de Pablo de Céspedes, que en su Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura, escrito en Córdoba en 1604, establece una clara diferencia entre "Berruguete el viejo, padre de Berruguete" y el «otro español que en el palacio de Urbino, en un camarino del duque, pinto unas cabezas a manera de retratos de hombres famosos, buenas a maravilla».
Nada se sabe de su formación, habiéndose supuesto que pudo tener lugar en Córdoba, donde se conservan algunas de sus obras, en el taller de Juan Luis Zambrano, supuesto discípulo de Pablo de Céspedes, o con Antonio del Castillo, lo que permitiría explicar su dedicación a los paisajes, atestiguada por Palomino, quien decía haber visto una Aurora de su mano.
De este refiere, que sobre ser la mayor capacidad de ingenio que se conoció en su tiempo para todas las ciencias y artes, «fué famoso matemático y aritmético, y geómetra, y gran astrólogo y judiciario (aunque lo usó con templanza), eminente en el uno y otro Derecho, médico superior, que entraba en el general con los de esta facultad y argüía en sus actos; gran poeta latino y castellano, como lo muestran sus versos; estudió sin maestro la pintura, y la ejercitó tan diestramente, que entre otras cosas hizo su mesmo retrato.» De Pablo de Céspedes...
Nacido en Jaén, Antonio Palomino afirma que se formó en Córdoba, en la escuela de Pablo de Céspedes, de donde pasó a Madrid para perfeccionarse en la escuela de Vicente Carducho, llegando a ser buen inventor y «gran dibujante, aunque de poco gusto en el colorido».
También Antonio Ponz prestó atención al Calvario del hermano Adriano, que debió de gozar de cierta fama en Córdoba, destacando entre los muchos cuadros mediocres que se encontraban en el convento: Por fin, Ceán Bermúdez añadió a todo lo anterior la condición, no demostrada, de discípulo de Pablo de Céspedes.
Pablo de Céspedes (1538 - Córdoba, 26 de julio de 1608) fue un pintor, escultor, arquitecto, tratadista de arte, humanista y poeta español.
Seguidor de Federico Zuccaro y del paisajista flamenco Matteo Brill, trabó amistad con el cordobés Pablo de Céspedes, con quien, según Francisco Pacheco, compartió taller por espacio de siete años y colaboró en las pinturas de la capilla Bonfill en Trinità dei Monti.
El conocimiento de Pablo de Céspedes se debe fundamentalmente a Francisco Pacheco, humanista y amigo de Céspedes. Otros biógrafos del pintor fueron Antonio Palomino (1715), Juan Agustín Ceán Bermúdez o el conde de la Viñaza.
El cabildo examinó los documentos realizando información acerca del requisito de limpieza de sangre, con el resultado de no existir ningún antecedente musulmán o judío, lo que hizo posible que Pablo de Céspedes recibiese la ración.