Oia

Oia

 
Mun. de la prov. española de Pontevedra; 2 956 h.
Ejemplos ?
MIÑO: Arbo, Crecente, Guarda (A), Mondariz, Mondariz-Balneario, Neves (As), Oia, Ponteareas, Rosal (O), Salceda de Caselas, Salvaterra de Miño, Tomiño, Tui.
(187) Todo en tranquila soledad yacia, Y solo alguna vez lánguido y lento Partido en frases sin compas se oia Un pausado cantar que se perdia Por la tranquila cavidad del viento.
Como la oia, Manole estaba perdido, Nieblas cubrían sus ojos, El mundo se trastornaba, Las nubes daban vueltas, Y desde las vigas, desde el techo, ¡ El pobre Manole ha caído muerto !
Pero es menester repetir: que "San Odilon abad de Cluni acostumbraba librar muchas almas del purgatorio por sus misas y por sus oraciones; y que un caballero ó un fraile que venia de la Tierra Santa, fué arrojado por una tempestad en una isla, donde encontró un hermitaño, el cual le dijo: que allí cerca habia unas grandes llamas y terribles incendios, donde eran atormentados los muertos; y que él oia frecuentemente á los diablos quejarse de que el abad Odilon y sus monjes libraban todos los dias algun alma: que era menester supilcar á Odilon qne continuara para aumentar la alegria de los bienaventurados, y el dolor de los diablos del infierno." Asi refiere la cosa el padre Girardo jesuita en su Flos Sanctatorum, Tom.
gr. que si en política se oia el axioma de 2 y 2 son 4, no se debia creer al golpe. Pero que de la Aritmética-política, que es muy diferente, ni dijo ni a dicho palabra ni media.-¡Que diferencia!
poner pies en pared, no sirve de nada, yo lo he probado viéndome en trabajos, como oia decir: no hay sino poner pies en pared, y solo sirve de trepar ó dar de cogote.
Génesis 31 1 Y OIA él las palabras de los hijos de Labán que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza.
Cuando yo llegué á Sevilla no oia hablar en todas partes mas que de su Sol, que se habia ido á Córdoba: de su hermosura y de sus gracias: la juventud que me acompaña me decia, que todo lo que habia quedado y yo veia, no era nada comparado con Laura de Guzman: que eran carbones á la vista del sol; pero tambien me añadian, que era muy instruida, muy virtuosa y modesta, y que ciertamente todo mi mérito no bastaria para ella, porque era una roca inespugnable.
Todas sus acciones eran edificantes: si se le seguía á los hospitales, se le veía cuidar á los enfermos hasta el extremo de lamerles sus llagas; si disputaba con los sabios, llevaba sus razones hasta el convencimiento; si predicaba, sus palabras eran saetas que penetraban el corazón de sus oyentes; y si por estas virtudes oia alguna vez sus alabanzas, se confundía hasta anonadarse.
(36) Corria voz de que el rey No hallaba paz ni consuelo En lance tal, mas su celo Por la justicia y la ley, A su pesar le arrastraba A no derogarla injusto, Porque atendiendo á su gusto La rectitud olvidaba. Y el vulgo que tal oia Engañado torpemente La voz alzaba insolente Y con descaro aplaudia.
Se abrió por fin á sus voces Un balcon en el palacio, Colocáronse en su espacio Dos personas á la vez Y conociendo á sus condes Rompió á una voz de repente En un aplauso la gente Espontáneo y sin doblez. --- «¡Viva el conde de Castilla! Gritaba la muchedumbre, Y allá del aire en la cumbre Se oia el ¡viva! sonar.
--- «¡Viva la condesa Blanca!» Gritando el pueblo seguia, Y allá en el viento se oia «¡Blanca! ¡viva!» retumbar. (206) Y al son del aplauso ronco En el balcon recostado Asi en tono sosegado El conde á su esposa habló: «Blanca, á la infame Argentina »Del mismo modo aplaudieron, »Y al cabo la maldijeron »Y al cabo la maté yo.