Nereo

Nereo (Nēreús)

 
mit. Dios griego del mar, hijo de Ponto y de la Tierra.
Ejemplos ?
Según la Teogonía de Hesíodo, Anfítrite era hija de Nereo y Doris (por tanto, una nereida), o de Océano y las Tetis (por tanto, una oceánide) según Apolodoro, quien sin embargo la menciona entre las nereidas además de entre las oceánides.
Uno de los torturadores más crueles de esta cárcel fue un preso común llamado Nereo Pacheco quien, por órdenes de Gómez, fue utilizado por los vigilantes como elemento de castigo a los presos políticos.
En la plancha los recibe El padre de los dos, émulo cano Del sagrado Nereo, no ya tanto Porque a la par de los escollos vive, Porque en el mar preside comarcano Al ejercicio piscatorio, cuanto Por seis hijas, por seis deidades bellas, Del cielo espumas y del mar estrellas.
14 Saludad á Asíncrito, y á Flegonte, á Hermas, á Patrobas, á Hermes, y á los hermanos que están con ellos. 15 Saludad á Filólogo y á Julia, á Nereo y á su hermana, y á Olimpas, y á todos los santos que están con ellos.
Así pues, cuando los altísimos se sentaron en su marmóreo receso, más excelso él por su lugar, y apoyado en su cetro marfileño, terrífica, de su cabeza sacudió tres y cuatro veces la cabellera, con la que la tierra, el mar, las estrellas mueve; 180 de tales después modos su boca indignada suelta: 'No yo por el gobierno del mundo más ansioso en aquella tempestad estuve, en la que cada uno se disponía a lanzar, de los angüípedes, sus cien brazos contra el cautivo cielo, pues aunque fiero el enemigo era, en cambio de un solo 185 cuerpo y de un solo origen pendía aquella guerra; ahora yo, por donde Nereo circunsuena todo el orbe...
CORIDÓN iOh hija de Nereo, Galatea!, más dulce para mi que el tomillo hibleo, más cándida que los cisnes, más hermosa que la hiedra blanca; cuando vuelvan a sus establos mis toros de la dehesa, ven si en algo tienes todavía a tu Coridón.
La hija de Nereo; la esposa de Titón, lograron con sus lágrimas moverte a piedad; mira qué pueblos se conjuran, qué ciudades cierran sus puertas y afilan sus espadas contra mí y para la destrucción de los míos." Dijo, y con sus nevados brazos ciñe blandamente al esposo, que titubea al principio; mas luego de pronto siente en sí el acostumbrado ardor; un conocido fuego penetra en su médula y circula por sus reblandecidos huesos; no de otra suerte el relámpago, cuando estalla con el trueno, recorre en un momento los cielos con su vibrante lumbre.
SILENO Por Poseidón el que te ha engendrado, Cíclope, por el gran Tritón y Nereo, por Calipso y las hijas de Nereo, por las sagradas olas y toda la raza de los peces, te juro, hermosísimo ciclopito, señorín mío, que yo no vendía tus cosas a los extranjeros.
38 De parte del austro vi como se llega la terra de Egipto al Rubro Nereo, de Egisto así dicha, padre de Linçeo, la qual cerca Nilo, que toda la riega, do el çielo sereno jamás non se çiega, nin el aire padesce nubíferas glebas, do vi a Mauriçia, el antigua Thebas, más desolada que Estaçio no allega.
Estas cincuenta hijas nacieron del intachable Nereo, expertas en obras intachables. Taumante se llevó a Electra, hija del Océano de profundas corrientes.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo, que sabe los rebaños del marino guardar y sueña que le llaman las hijas de Nereo, y ha oído a los caballos de Poseidòn hablar.
XV NEREO PROFETIZA LA RUINA DE TROYA Cuando Paris, el pérfido pastor, conducía en las naves del Ida a la robada Helena, Nereo sujetó con el ocio ingrato los rápidos vientos para anunciarle su cruel destino.