Montecristo

Montecristo

 
Isla de Italia, en el mar Tirreno, entre Córcega y Toscana; 10 km.
Ejemplos ?
Montalván, heredado p)or don Demetrio á la muerte de doña Rosa, progresó muchísimo y enriqueció al joven, quien se echó á viajar desplegando más boato que Montecristo.
Mi fantasía, donde las imágenes sensibles cristalizan con tal rapidez, cristalizó el tipo gallardo envuelto en amplio montecristo de largos pliegues, y le situó en su ambiente más favorable: aquella plaza de la Muerte que forman antiguos edificios, y en cuyos ámbitos retumba pausada, honda, la campana del reloj de la catedral.
Del chaleco de piqué blanco le cuelgan en onda mirífica y coruscante el emblema supremo de su personalidad: una leontina de chicharrones extraídos de sus minas. ¡Hurra al indiano de Gallonegro, conde Criolletas de Montecristo!
He descubierto a Dumas y todos sus mosqueteros, El conde de Montecristo y otros cuentos muy amenos como los del General que se llamaba Vicente y sus leyendas en verso que disfruta tanta gente.
A la cuarta pregunta dijo que sabe que, por ser el dicho Don Pedro, su Padre, del dicho Don Baltasar, tal Cacique, como tiene dicho, la Real Audiencia del Quito le hizo merced, por su real provisión, del gobierno de los naturales de Charapotó y del dicho su pueblo Jaramijó a más el (de) Montecristo y Manta, que todos los solían estar en la costa; y que estuvo en el dicho cargo el dicho Don Pedro hasta que murió; y sabe que era buen hombre, buen cristiano, amigo de los Padres y de los españoles en el dicho cargo; y le trajo la provisión de ello el Padre Frai Alonso Lope de Armendáriz; y esto dice a esta pregunta.
Mercedes temiendo por la vida de Albert acude con Montecristo a quien llama por su nombre, Edmundo, y le suplica que desista de matar a su hijo.
Prácticamente desaparece de la novela una vez que Dantés de convierte en Montecristo y en ningún momento se refiere a Dantés o al Conde mediante apodos.
Disuadido por Montecristo, Danglars utiliza sus influencias y logra que un periodista, amigo de Albert, viaje a Janina para investigar lo sucedido.
Justo antes del duelo, Albert llega a caballo y se disculpa con Montecristo a quien agradece no haber llevado su venganza más lejos.
Aunque en la película es representado como el mayordomo y asistente personal del conde, en el libro, Montecristo tiene a su servicio 3 personas diferentes que realizan esas funciones, siendo Jacopo un empleado menor.
Dantés encuentra el tesoro del cardenal Spada enterrado dentro de una cueva en la Isla de Montecristo sin la ayuda de nadie, y por supuesto, jamás menciona a persona alguna el origen de su fortuna.
Aunque nerviosa, se muestra cortés y agradecida con el Conde pero una vez que este se marcha, hace todo tipo de cuestionamientos a Albert sobre la identidad de Montecristo.