Mondéjar

Mondéjar

 
Mun. de la prov. española de Guadalajara; 2 083 h.
Ejemplos ?
Para hacer pendant con él relato que usted reproduce del levantisco de Belmonte Bermúdez, vea lo que de otros dos le- vantiscos refiere un historiador:— «Cuéntase del segundo virrey del Perú, don Antonio de Mendoza, marqués de Mondéjar, que í gobernó desde Septiembre de 1551 hasta Julio de 1552 en que falleció, que habiendo un capitán acusado á dos españoles de levantiscos por vivir entre indios, alimentándose de la caza y elaborando pólvora, dijo el virrey:— Esos delitos merecen más í bien gratificación que castigo; porque vivir dos españoles entre 'indios y hacer i ólvora para comer de lo que con sus arcabuces matan, no sé qué delito sea, sino mucha virtud y ejemplo dig- no de imitarse.
Y como quiera que yo crea que es así; mas visto lo que decís, que el Gran Capitán iba a este mismo tiempo a esa ciudad de Málaga, adonde le tenían ya aposentado, sino que adoleció yendo para ahí en Archidona, yo no estoy sin gran sospecha que su ida a esa ciudad era para poner por obra el fin que dicen de irse fuera destos reinos; y que la nao nizarda, que decís está en ese dicho puerto, es la que le había de llevar; sino que vos, como el marqués de Mondéjar vos dijo que no venía en la dicha nao gente de guerra, haos parecido que no debía de ser ella.
Mejor andaría el mundo. Abundando en buenos propósitos, muy poco alcanzó a ejecutar el marqués de Mondéjar. Comisionó a su hijo D.
D. Cristóbal de Agüero, logró trasladarse a España, burlando la persecución del virrey marqués de Mondéjar. Solicitó una audiencia de Carlos V, lo hizo juez de su causa, y mereció, no sólo el perdón del soberano, sino el título de capitán en un regimiento que se organizaba para México.
En 1571, bajo el gobierno del virrey don Francisco de Toledo, esto es, a los treinta años de muerto Pizarro, acordó el Cabildo de Lima colocar en su sala de sesiones el retrato del marqués y los de Gasca, Vaca de Castro, Núñez Vela, conde de Nieva y marqueses de Mondéjar y de Cañete.
Antonio de Mendoza, marqués de Mondéjar, conde de Tendilla, como hombre amaestrado ya en cosas de gobierno por haber desempeñado el virreinato de México.
Así entre los cuarenta virreyes que nos rigieron, habían hecho en tierra de Motezuma el aprendizaje del mando los marqueses de Mondéjar, de Alcañices, de Salinas, de Montesclaros y de Guadalcázar, así como los condes de Alba, de Salvatierra y de la Monclova.
Picaron también con primor de vara corta, Pueyo, Suazo, el marqués de Mondéjar y otros muchos que hasta el reinado de Felipe V sobresalieron y que se hallan citados en los diversos autores que han escrito de arte de torear.
Hizo su entrada en Lima con modesta pompa el marqués de Mondéjar, segundo virrey del Perú, el 23 de septiembre de 1551. El reino acababa de pasar por los horrores de una larga y desastrosa guerra, las pasiones de partido estaban en pie, la inmoralidad cundía y Francisco Girón se aprestaba ya para acaudillar la sangrienta revolución de 1553.
El marqués de Mondéjar tenía concertado con la Audiencia el nombramiento de don Pedro de Hinojosa para justicia mayor de los Charcas, y cuando éste había casi terminado sus aprestos de viaje, acaeció la muerte de su excelencia.
No eran ciertamente halagüeños los auspicios bajo los que se encargó del mando el marqués de Mondéjar. Principió por adoptar una política conciliadora, rechazando -dice un historiador- las denuncias de que se alimenta la persecución.
Pelliza, en Buenos Aires) El 21 de julio de 1552 falleció en Lima el virrey don Antonio de Mendoza, marqués de Mondéjar, dejando el gobierno a cargo de la Real Audiencia.